Defensa de Milosevic en La Haya causa impacto entre la población
La vida y el ocio de los 10 millones de serbios han cambiado desde que tienen ocasión de ver la retransmisión en directo desde La Haya del juicio contra su ex presidente, Slobodan Milosevic, acusado de crímenes de guerra.
BELGRADO.---La vida y el ocio de los 10 millones de serbios han cambiado desde que tienen ocasión de ver la retransmisión en directo desde La Haya del juicio contra su ex presidente, Slobodan Milosevic, acusado de crímenes de guerra.El índice de audiencia de las retransmisiones del juicio ha llegado al 64,5 por ciento, récord sólo comparable al que se registra durante los Juegos Olímpicos.Los numerosos ancianos y desempleados son los que más siguen ese repaso de un decenio de historia serbia y balcánica, con un protagonista al que ya no idolatran, ese Milosevic mimado por las masas hace años, que las arrastró y que se dejó arrastrar por ellas.Seriales latinoamericanos muy seguidos, que hipnotizan a Serbia con sus temas de perfidia, amor y despecho, y hasta el español de gran audiencia "Compañeros", han cambiado su hora de programación para que el público pueda verlos después de las sesiones de La Haya.La mayoría de la población yugoslava está satisfecha de que "el gran perdedor" que fue Milosevic no esté ya al frente del país, pero consideran que su puesto no es en La Haya ante un tribunal de crímenes de guerra, al que consideran un "azote de serbios".Milosevic perdió las elecciones presidenciales del año 2000 con un 37 por ciento de los votos contra su enconado rival, Vojislav Kostunica, que considera, sin embargo, que La Haya es un tribunal sentado por el consejo de Seguridad de la ONU bajo presiones estadounidenses.Cosas del destino, Milosevic habló por primera vez en La Haya el 8 de septiembre del 1991, en la Conferencia de paz sobre Yugoslavia, ante la que dijo que "la crisis se ha producido por la política secesionista de Eslovenia y Croacia, que han destruido el ordenamiento legal de Yugoslavia".En el yugoslavo medio se da una dualidad esquizofrénica cuando piensa en Milosevic, según el comentarista yugoslavo, Stoyan Cerovic, el hombre que durante un decenio de guerras de descomposición de Yugoslavia más páginas ha escrito contra él."La mayoría de la gente, en su fuero interno está con Milosevic en este juicio, sobre todo porque está segura de que no va a ganar y volver al país; no hay duda de que, a la vez, esa misma gente está con el nuevo Gobierno que venció a Milosevic", comenta Cerovic.Cerovic y muchos comentaristas consideran que el Tribunal de La Haya ha experimentado una fuerte derrota en su primera semana, ante un Milosevic sereno, que con su corbata con los colores nacionales rojo, blanco y azul no reconoce la legitimidad de los jueces.Ya Florence Hartman, principal asesora de la fiscal Carla del Ponte y gran conocedora de Yugoslavia, ha lamentado ante una emisora yugoslava que Milosevic se defienda sólo y considerado que "tendría que tener un abogado" para que no interpele directamente a las víctimas (albanesas)".Cerovic opina que hay mucha visceralidad en este juicio, empezando porque la fiscal Carla del Ponte y Milosevic han dado de sobra muestras de odiarse a fondo."Milosevic ve en Carla a una hitleriana y ella ve en el acusado un Hitler, demencia compartida que acabará empozoñando todo el proceso", comenta Cerovic.Según los análisis de la audiencia del juicio por radio y televisión, gente que sólo le concede a Milosevic una calificación política de 2,5 puntos de un máximo posible de 5 otorga 3,76 puntos a su comportamiento en La Haya.Un gran diario serbio comentaba hace unos días "!qué bueno habría sido para Serbia si hubiera ejercido de abogado durante toda su vida y no de político!".La revista liberal serbia NIN recuerda en su reportaje del juicio que el Secretario de Estado norteamericano de los tiempos de Dayton (1995), Warren Cristopher, dijo entonces que "el señor Milosevic podría ser un buen político en occidente".Otra de las frases que se recuerdan estos días en Belgrado es la que pronunció sobre Milosevic en 1997 el mago histórico de la diplomacia estadounidense, Henry Kisinger: "ese no es un criminal de guerra, es un vulgar chulo balcánico".




