Costa-Gavras: la cruz es respetable pero se usa para fines malos
El director de cine Costa-Gavras se defiende de las protestas suscitadas por el cartel de su último film, "Amen", en el que aparece un crucifijo acabado en esvástica, diciendo que la cruz "es muy respetable", pero ha participado y participa en "cosas muy negativas".
Berlín.---- El director de cine Costa-Gavras se defiende de las protestas suscitadas por el cartel de su último film, "Amen", en el que aparece un crucifijo acabado en esvástica, diciendo que la cruz "es muy respetable", pero ha participado y participa en "cosas muy negativas"."Este cartel (diseñado por el polémico Oliviero Toscani, autor de las más impactantes campañas publicitarias de la firma textil Benetton) cuenta lo que cuenta la película, que durante 10 años la cruz de Cristo, que es muy respetable, cohabitó con el nacionalsocialismo", dijo Costa-Gavras en una entrevista con un grupo de periodistas europeos."Hoy, la cruz, que sigue siendo muy respetable, participa en cosas muy negativas", añadió el director, y dio como ejemplo las campañas de la Iglesia católica en Africa contra el uso del preservativo, pese a la epidemia de sida que padece ese continente.El director greco-francés, educado en la tradición ortodoxa, precisó que le parece que el papa Juan Pablo II hace cosas muy loables, pero que no es aceptable que "vaya a Africa y diga que no al preservativo. La Iglesia debería enseñar a la gente cómo usar un preservativo".Para ilustrar las contradicciones de la Iglesia, Costa-Gavras citó al cardenal brasileño Helder Cámara, que contaba que "cuando le doy de comer a la gente me llaman santo y cuando preguntó por qué la gente no tiene nada que comer me tachan de comunista".Las contradicciones reflejadas en "Amen" son las de la Iglesia de los años del nazismo, la de Pío XII, que impulsó el concordato entre el Vaticano y la Alemania hitleriana y calló ante los crímenes cometidos contra los judíos.En el film Pío XII es una figura desdibujada que apenas aparece. Los protagonistas son un oficial de las SS, que se rebela al ver con sus propios ojos el exterminio en los campos de concentración, y un joven jesuita que trata de convencer al Vaticano de que debe alzarse contra el holocausto.Lo único que a Costa-Gavras le interesaba mostrar del Papa es "que estaba silencioso", no los motivos de ese mutismo, "pues eso no lo sabemos... Era suficiente mostrar gente pidiéndole que hiciera algo que nunca hizo... hablar".La historia que pretende contar el film es por una parte la de aquella indiferencia y por otra la de dos personas, el oficial de las SS Kurt Gerstein, basado en un personaje real, y el jesuita (que es ficticio pero inspirado en sacerdotes que lucharon por detener el holocausto) que tratan de "combatir desde dentro del sistema".Costa-Gravras también ha renunciado a mostrar violencia en su film porque, por una parte, "no se puede reproducir algo tan fuerte" como lo ocurrido en los campos de concentración, y por otra "se cuenta con la memoria de los espectadores".El titulo de la película, Amén, lo escogió porque expresa bien la conformidad que hubo con el nazismo, pero también porque es "la palabra que se dice al final de un rezo y antes de empezar otro"."Amen", que ha sido acogido fríamente en el Festival de Berlín, no parece que vaya a despertar la polémica que suscito en su día la obra de teatro en que está basada, "El Vicario", de Rolf Hochhuth, que, recordó Costa-Gavras, provocó tal escándalo que la Iglesia se vio forzada a formar una comisión para investigar ese capítulo.Dicha comisión -formada por historiadores católicos y judíos- se cerró hace dos años sin resultados, pero precisamente ayer, viernes, el Vaticano anunció la apertura parcial del archivo secreto sobre aquellos años, lo que puede reactivar la investigación.Costa-Gravras, autor de películas como "Z" o "Missing", cree que es bueno que el cine sea polémico porque con ello se crea un debate sobre cosas que "no se han dicho" y cuenta que hay muchos temas que le gustaría tratar, "como el de los curas que consolaban a los pilotos argentinos cuando volvían de tirar al mar disidentes".No obstante, cree que el cine, contrariamente a la prensa, necesita distancia para tratar un tema político y social. "Hace falta tiempo -dice- para que la historia reúna todos los elementos, para que se complete la imagen".Por ello es para él impensable hacer en estos momentos una película sobre los atentados del pasado 11 de septiembre, aunque opina que habría que abordar este tema no sólo desde el punto de vista de la lucha contra el terrorismo, sino preguntarse "por qué se produce" y diferenciar entre ese delito y la lucha contra regímenes como el del ex gobernante chileno Augusto Pinochet.




