Comienza el Año del Caballo con el augurio de que será turbulento
China despertó hoy con resaca tras la fiesta del Año Nuevo chino, que cerró un año de éxitos nacionales con la obtención de los Juegos Olímpicos 2008 y la incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC), y entró en el Año del Caballo, que según la tradición augura incertidumbre y turbulencias.
PEKIN.--- China despertó hoy con resaca tras la fiesta del Año Nuevo chino, que cerró un año de éxitos nacionales con la obtención de los Juegos Olímpicos 2008 y la incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC), y entró en el Año del Caballo, que según la tradición augura incertidumbre y turbulencias.En la víspera de Año Nuevo se produce el mayor desplazamiento humano del planeta, en el que se calcula que 174 millones de chinos viajarán en tren, autocar o avión, para reunirse con sus familiares.Wang Tianzi prefirió evitar tener que hacer cola durante dos días para comprar un billete y viajar seis horas de pie en un tren abarrotado de gente y volvió a su ciudad natal en coche, a pesar de que las autoridades recomendaron utilizar el transporte público para evitar atascos y accidentes.El es uno de los cientos de chinos nacidos en la década de los años 70 que decidió abandonar Poshan, una ciudad minera en declive de la provincia norteña de Shandong, donde el desempleo golpea a los jóvenes que no han conocido los sueños comunistas de la generación de sus padres."Me muero de aburrimiento en casa. Sólo puedo reunirme con amigos, comer, hablar y volar", que es como eufemísticamente los jóvenes llaman a fumarse un porro de marihuana, planta que crece salvaje en las afueras de muchas ciudades.Su madre cocinó "jiaozi", pasta rellena de carne, verduras y pescado, y toda la familia vio el programa de la Televisión Central china, CCTV, que fue seguido por 600 millones de telespectadores según las encuestas.En unos apartamentos de la periferia de Pekín los vecinos se reunieron ayer en el patio para tirar petardos hasta la madrugada, a pesar de que un enorme cartel colocado la entrada del recinto recuerda que está prohibido.En un país con una cantidad ingente de normas y leyes, los ciudadanos se las saltan en cuanto no hay un policía al acecho, como se puede comprobar por el caótico tráfico de la capital.Esta mañana los escasos taxis de Pekín estaban todos llenos de familias, pareja e hijo, que iban a visitar a los familiares más próximos para felicitarles las fiestas y desearles una larga vida.Los más pequeños visten hoy vistosas chaquetas de seda de corte tradicional y recibirán de sus abuelos, después de arrodillarse ante ellos y tocar con la cabeza dos veces el suelo en muestra de filial respeto, un sobre rojo con dinero dentro, el mismo tipo de sobre que se utiliza para pagar sobornos.Sólo los mayores centros comerciales y restaurantes están abiertos y este año los desdichados trabajadores que no han podido volver a casa cobrarán tres veces más su salario por trabajar el martes, miércoles y jueves, días de fiesta oficial, y los que lo hicieron el fin de semana pasado librarán siete días.El Gobierno central decretó tres semanas de fiesta nacional anuales, una de ellas en Año Nuevo para reactivar el consumo, y los chinos con dinero inundan los grandes almacenes para comprar los electrodomésticos más modernos, mientras que los pobres miran la actividad febril con envidia en las noticias de la televisión.Según las autoridades, los emigrantes rurales son los responsables del incremento de robos en estas fechas, desesperados por llevar algún regalo a la familia y demostrarles que han tenido éxito en la ciudad.El presidente chino, Jiang Zemin, advirtió la semana pasada a los funcionarios locales que los obreros sin trabajo y los pensionistas debían cobrar a tiempo sus subsidios, y que los desheredados debían tener, como mínimo, un plato de arroz en la mesa.Son ellos, las personas con pocos recursos, los desempleados sin subsidios, los más de 30 millones de pobres y los más de 60 millones que están al borde de serlo, la gran amenaza para la estabilidad china durante el Año del Caballo, que comienza hoy.




