Un criminólogo quiere hacer retrato robot del Primer Emperador de China
Un destacado criminólogo chino afirma que puede confeccionar, con los datos arqueológicos de que se dispone y otros que requerirían nuevas excavaciones, un fiel retrato robot de la desconocida cara del primer Emperador de China, Qin Shihuang.
PEKIN.--- Un destacado criminólogo chino afirma que puede confeccionar, con los datos arqueológicos de que se dispone y otros que requerirían nuevas excavaciones, un fiel retrato robot de la desconocida cara del primer Emperador de China, Qin Shihuang.La imagen del mítico emperador chino, el primero que consiguió unificar los reinos del país y considerado el padre de esta nación, podría ser conseguida con la técnica de Zhao Chengwen, profesor del Instituto Criminológico de la Policía China.La mencionada tecnología combina las habituales técnicas policiales con los mayores avances en animación tridimensional, aseguró el experto al diario "Beijing Morning Post".La pasión de Zhao por la historia le ha llevado ya a intentar "retratar" con éxito a una princesa de la dinastía Ming (1368-1644), otra de las épocas esplendorosas de la historia de la civilización china.En este caso, el criminólogo tomó primero fotografías del cadáver momificado de la princesa, conservado en el Museo Provincial de Jiangxi, en el este de China, para obtener posteriormente, con las técnicas mencionadas y en tan sólo 20 minutos, un retrato de la mujer a la edad de 64 años, cuando falleció.El emperador Qin Shihuang, que murió a los 49 años en el año 210 antes de nuestra Era, está enterrado actualmente lo que se considera el mausoleo más grande del mundo, de 56,25 kilómetros cuadrados, y rodeado del famoso Ejército de Soldados de Terracota, en la ciudad de Xian.La cámara donde se cree se encuentra el cuerpo del emperador nunca ha sido abierta, ya que muchos arqueólogos temen que la exposición a la luz y las condiciones atmosféricas naturales destruyan las valiosas pinturas, sedas y objetos de madera que se cree hay en el lugar.Cuando el mausoleo del emperador fue descubierto en 1979 y se desenterraron las primeras estatuas de terracota, éstas perdieron los restos de color que conservaban, por lo que ahora presentan un color gris tierra y se ha renunciado por ahora a realizar más excavaciones, aun sabiendo que queda mucho ejército por ver.Mientras los arqueólogos piden que se espere unos años más, hasta que las técnicas de conservación aseguren que nada podrá perderse, Zhao pide al Gobierno que le deje entrar en la cámara del Primer Emperador, fotografiar su momia y enseñar al mundo como era la cara de uno de los personajes más importantes de la Antigûedad."Estoy seguro de que podré conseguir que veamos, a través de la cara del emperador, el enorme poder y prestigio que poseía", declaró Zhao a los medios de comunicación.Qin Shihuang (algunos historiadores aseguran que su apellido, que se pronuncia "chin", es el origen del actual nombre de China) unió el país en el año 221 antes de Cristo, tras 200 años de guerras en el periodo de los Estados Combatientes.También unificó la moneda, los pesos y medidas, los caracteres escritos, el ancho de los caminos, la legislación y hasta los fragmentos de muralla que había en el norte del Imperio, dando origen a lo que actualmente se conoce como la Gran Muralla China.Los grandes logros que consiguió en sólo once años de reinado se vieron oscurecidos por la crueldad de su carácter, razón por la cual su hijo fue derrocado y se instauró la dinastía Han, también de gran importancia en la historia de este país (los chinos, como pueblo, se denominan a sí mismos "los han").Desde el comienzo de su reinado, Qin Shihuang ordenó la construcción de su mausoleo y pidió que se enterrara junto a su tumba un auténtico ejército de soldados, generales, arqueros, carros de combate y caballos de piedra, con la creencia de que le protegerían y servirían en la otra vida.En épocas más antiguas, los reyes y emperadores chinos solían decretar la muerte de todas las personas que le servían en la corte para asegurarse de que serían su séquito en el viaje a las Fuentes Amarillas, el paraíso que les esperaba tras la muerte según las creencias milenarias chinas.




