Las batallas entre robots, la nueva atracción televisiva en EEUU
Las cadenas de televisión de EEUU han encontrado ya un nuevo filón para aumentar la audiencia: batallas ´a vida y muerte´ entre "robots" teledirigidos como protagonistas de una nueva definición de tecnología como espectáculo.
NUEVA YORK .--- Las cadenas de televisión de EEUU han encontrado ya un nuevo filón para aumentar la audiencia: batallas ´a vida y muerte´ entre "robots" teledirigidos como protagonistas de una nueva definición de tecnología como espectáculo.Se trata de competiciones al estilo de las que protagonizaban los gladiadores en los circos romanos aunque en este caso son robots diseñados como auténticas máquinas "de matar" en miniatura y cuya exhibición está preparada para la televisión.Dotadas de afiladas sierras rodantes, lanzas de incisión y mazos de demolición, las máquinas se atacan entre sí en estas batallas por control remoto tratando en cada envite de producir el mayor daño posible hasta lograr la aniquilación del contrincante.El espectáculo, especialmente preparado para las cámaras de televisión, adquiere realismo con el sonido de los motores que accionan el movimiento y con la colisión de los metales, así como por las llamadas u otro tipo de obstáculo que tienen que salvar.La voz del comentarista, en un estilo de lucha libre profesional, aporta un cierto sentido deportivo a los combates que concluyen con una entrevista con el diseñador o diseñadores del robot en la que se explican las claves de la victoria tecnológica.Los creadores de los programas, que han proliferado en las cadenas televisiones como una manera de atraer una audiencia más joven, "venden la idea" como una enorme lección de matemáticas, mucho más eficaz que las que tienen lugar en las aulas.Trey Roski, presidente y jefe ejecutivo de la empresa que produce el programa "BattleBots", afirmó recientemente que en el fondo se trata de una clase de educación. Según él, a través de los combates robóticos los estudiantes aprenden el número "pi" para siempre. "Estos programas enseñan a los chicos a pensar", aseguró Roski.A pesar de la apariencia violenta de los programas, los combates entre robots demuestran una indudable destreza de ingeniería por parte de los diseñadores, muchos de los cuales cuentan con empresas patrocinadoras que les ayudan en su construcción.El programa "Battle Bots", el más antiguo de los programas televisivos, se transmite en el canal Comedy Central, mientras que la cadena TNN ofrece dos versiones de su programa "Robot Wars", y el Canal Educativo emite su versión "Robótica".El libro "Peleas de Robots: Una guía buena sobre máquinas malas" de Alison Bing y Erin Conley (Barnes & Noble Books, 2001), ofrece una lista de hasta 60 competiciones distintas con robots que incluyen una especia de voleibol, fútbol, hockey, carreras de obstáculos, carreras de demolición y eventos similares.Diversas páginas de internet, como www.robots.org/events.htm, www.firstlegoleague.org, y, www.robotics.com/robots.html ofrecen, asimismo, información sobre el tema.La atracción por los robots no es exclusiva de Estados Unidos y así en Japón los combates entre robots, o el robot sumo, se han vuelto tan populares que las finales del campeonato atraen a miles de espectadores, y los diseñadores llegan a pagar hasta 20.000 dólares para hacerse con la propiedad de un buen "robot sumo".Muchos pronostican que en el futuro los combates entre robots serán aún más irresistibles para las audiencias.Según David Calkins, presidente de la Sociedad Americana de Robótica y proselitista de estas competiciones, en unos diez años estos espectáculos serán aún más populares en Estados Unidos que las carreras de vehículos, Nascar.Los combates se desarrollan dentro de unas normas bien establecidas que separan las páginas por categorías. Por ejemplo, los "robot sumo" deben pesar menos de tres kilos, y no se pueden utilizar armas para inmovilizar o destruir al contrario.En la variedad de batallas robóticas que pueden presenciarse según los recursos de que son dotados, la apariencia inofensiva de las máquinas, sin forma humana, se transforma en una fiereza maquiavélica que a veces termina en llamas y explosiones.Ciencia o violencia, estos espectáculos son también un nuevo negocio en alza, que ofrecen costosos productos a los consumidores de tecnología. Y por mucho que se vista de "agresión civilizada", revelan también mucho de la atracción que existe en Estados Unidos por la fuerza, el poder y la competitividad.




