Relacionan nuevos microbios con la posibilidad de vida en Marte
El hallazgo de unos microorganismos, cuya existencia transcurre bajo las gélidas superficies de la Antártida, ha revelado la posibilidad de encontrar organismos vivos en Marte, según científicos neozelandeses.
SYDNEY (Australia).--- El hallazgo de unos microorganismos, cuya existencia transcurre bajo las gélidas superficies de la Antártida, ha revelado la posibilidad de encontrar organismos vivos en Marte, según científicos neozelandeses."Los organismos vivos en la Antártida viven en condiciones geológicas similares a las del planeta rojo (Marte)", según se desprende del descubrimiento, explicó a EFE el geólogo Doug Sheppard, de la empresa neozelandesa Geochemical Solutions.Sheppard ha trabajado con un grupo de científicos canadienses y neozelandeses, quienes concluyeron que los climas de la Antártida y de Marte se caracterizan por frías temperaturas que pueden superar los treinta grados centígrados bajo cero y por la sequedad extrema del medio ambiente, que en la Antártida recibe unos 10 milímetros de lluvias anuales.Estas similitudes han llevado a los científicos no sólo a especular sobre la viabilidad de la existencia de ciertas formas de vida en Marte, sino también sobre la posibilidad de "estudiar los microorganismos en la Antártida en vez de tener que esperar a que se pueda viajar al planeta rojo", dijo Sheppard.Los microorganismos en cuestión, identificados como "Beauverias bassianas", unos hongos insecticidas que pertenecen a una especie común a las bacterias de la penicilina, viven enterrados bajo la superficie de la tierra, a una profundidad de entre tres y ocho centímetros.Los científicos notaron que el hábitat de la colonia de microbios, localizada en un área conocida como Valles Secos, tiene un alto grado de salinidad, equivalente a 3.000 miligramos de sal por litro de agua, muy superior al grado de salinidad de los océanos.La salinidad extrema de la Antártida es un factor ventajoso para los organismos que viven en esta parte del globo terrestre, dado que reduce la posibilidad de congelación de los cuerpos, mientras permite que se desarrollen variadas y extrañas formas de vida en el continente blanco."El agua salada se congela a temperaturas más bajas que el agua dulce y esta es una de las razones por las que la vida es posible en la Antártida ya que el punto de congelación se alcanza en temperaturas inferiores a los 56 grados bajo cero", puntualizó Sheppard.La búsqueda de los organismos vivos por científicos neozelandeses en los Valles Secos se remonta al año 1998, cuando el profesor William Mahaney, de la canadiense Universidad de York acompañó a dos investigadores neozelandeses en una de sus travesías por el continente blanco."Estaba desesperado por ir" recordó Sheppard, quien formaba parte de la expedición que investigaba las condiciones químicas en las que sobreviven los microbios antárticos, a la que posteriormente se unió Mahaney.El grupo enviado por Geochemical Solutions analizaba, entonces, la composición de los "paleosuelos" o tierras ancestrales, cuando halló los microorganismos, que se calcula que habrían habitado esta zona antártica desde hace varios millones de años.El investigador neozelandés manifestó que "se tiene la creencia de que esta clase de terreno no contiene ningún tipo de vida, que es errónea dado que existen en ellas un limitado número de bacterias y hongos".Pero "no existen lugares estériles en la tierra", afirmó Sheppard.Según el geólogo neozelandés, los organismos viven en cualquier lugar, aunque consideró que "vivir es una palabra interesante, en realidad sólo existen, pues están en estado latente hasta que se dan las condiciones necesarias para despertarles".




