NASA dice fragmentos de satélite pueden haber caído en Egipto
El satélite inactivo Extreme Ultraviolet Explorer se destruyó al entrar en contacto con la atmósfera, aunque algunos fragmentos de su estructura metálica podrían haber caído sobre Egipto, dijo hoy la agencia aeroespacial de Estados Unidos (NASA).
WASHINGTON.---- El satélite inactivo Extreme Ultraviolet Explorer se destruyó al entrar en contacto con la atmósfera, aunque algunos fragmentos de su estructura metálica podrían haber caído sobre Egipto, dijo hoy la agencia aeroespacial de Estados Unidos (NASA).De momento no hay confirmación de que algún fragmento del satélite haya llegado a tierra, según las autoridades egipcias, y cabe la posibilidad de que la nave se haya destruido por completo.El satélite, que dejó de funcionar en 2000, había perdido altura y se encontraba anoche a unos 200 kilómetros de la Tierra, cayendo a un ritmo de unos 25 kilómetros por hora.A las 23.15 horas del miércoles (04.15 GMT de hoy), la orbita que describía el satélite en su caída le llevó a situarse sobre el golfo Pérsico.Según el Mando de Control del Espacio de Norteamérica (NORAD), en Colorado, el punto exacto en el que la nave entró en contacto con la atmósfera se sitúa sobre Egipto, según han revelado los sistemas de control de vuelo que posee.Cualquier objeto espacial que penetra sin protección en la atmósfera, sea una nave o un meteorito, sufre un desgaste por efecto del rozamiento de las capas altas de aire atmosférico que, en la mayoría de los casos, causa su desintegración por las elevadísimas temperaturas.El transbordador espacial estadounidense, que realiza frecuentes viajes al espacio exterior, tiene una cubierta protectora a base de teselas cerámicas que resisten los miles de grados de temperatura que provoca el rozamiento.Aún así, la NASA había advertido de que algunos fragmentos del satélite Extreme Ultraviolet Explorer (EUVE), construidos en acero y titanio, podrían resistir al traspasar la atmósfera y caer en tierra.El satélite EUVE, lanzado en 1992 para hacer estudios sobre el espectro de radiaciones ultravioletas, pesaba más de 3.000 kilos.Ronald Mahmot, responsable del programa de Ciencias Espaciales en el Centro de Vuelos Espaciales de la NASA Goddard, en Maryland, había señalado que el riesgo de que un fragmento llegara a tierra y causara daños a personas era mínimo."La localización exacta de la entrada ha estado dentro de lo que habíamos previsto", declaró hoy Scott Hull, ingeniero de la NASA en el centro Goddard, que controló el satélite en sus primeros años de actividad.El satélite estaba programado para funcionar durante tres años, pero su misión fue extendida en dos ocasiones, con lo que su tiempo de operatividad ha superado los ocho años.Con anterioridad a la entrada en la atmósfera del satélite EUVE, el laboratorio estadounidense Skylab en 1975, el Observatorio de Ragos Gamma Compton en 2000, y la estación rusa MIR, han atraído la atención internacional por su reingreso a la atmósfera.A diferencia del Compston o de la Mir, que pudieron ser dirigidos mediante instrucciones a sus ordenadores centrales para que penetraran en la atmósfera a la altura del océano Pacífico, con el fin de minimizar los riesgos, el satélite EUVE no podía ser dirigido desde tierra.La estación rusa Mir, con 135 toneladas de peso, es el mayor objeto construido que ha penetrado en la atmósfera y su desintegración no ocasionó daños o peligro.En cambio, el satélite EUVE no había sido diseñado para volver a la Tierra, pero la pérdida de altitud que ha ido sufriendo la nave en los últimos dos años la había devuelto a la atmósfera.Los radares del NORAD permitieron seguir el curso de la nave hasta su entrada en la atmósfera y determinar la hora y el punto exacto de entrada.Según la NASA, cualquier pieza del satélite que hubiera podido resistir el impacto de la entrada en la atmósfera habría caído probablemente sobre Egipto, en torno a las 11.15 de la noche del miércoles (04.15 GMT de hoy).




