Los restos de un satélite pueden caer sobre la Tierra
La NASA ha advertido de que los restos de un viejo satélite pueden caer sobre la Tierra, cuando la nave, que está perdiendo altura, penetre en la atmósfera.
WASHINGTON.--- La NASA ha advertido de que los restos de un viejo satélite pueden caer sobre la Tierra, cuando la nave, que está perdiendo altura, penetre en la atmósfera.Pese al riesgo, los ingenieros de la agencia espacial afirman que son mínimas las posibilidades de que los restos caigan sobre zonas habitadas y esperan que se desvanezcan sobre el Océano Pacífico.El satélite, que pesa más de 3.000 kilos y fue lanzado en 1992 para estudiar las radiaciones ultravioletas, se encuentra a unos 200 kilómetros de altitud sobre la tierra y cae a un ritmo de unos 25 kilómetros por día.La nave, llamada EUVE o Extreme Ultraviolet Explorer, fue lanzada el 7 de junio de 1992 y su misión, prevista en principio para tres años, se ha mantenido más de ocho, hasta que finalmente sus aparatos no daban más de sí.Según los cálculos realizados por el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, en Greenbelt, Maryland, la nave podría efectuar su re-entrada en la atmósfera entre las 02.00 y las 12.00 GMT de este jueves."La probabilidad de que unas pocas piezas sobrevivientes del EUVE caigan en un área poblada y hieran a alguien es muy pequeña. Es mucho más probable que caigan en el océano o en tierra, sin dañar a nadie", ha declarado Ronald Mahmot, responsable de proyectos de Ciencias Espaciales en el centro Goddard.Los cálculos permiten prever que, si alguno de los restos de la nave sobreviven a la fricción con la atmósfera, caerían sobre una línea que tiene a Orlando, en Florida, como su extremo norte, y Brisbane, en Australia, como su extremo sur."Las estimaciones efectuadas muestran que por encima de 9 objetos de entre 2 y 50 kilogramos podrían sobrevivir la re-entrada", ha señalado la NASA, que indica que se trataría de objetos metálicos fabricados en acero y titanio.Pero los ingenieros no han podido determinar aún el lugar exacto en el que el satélite penetrará en la atmósfera, que se espera tenga lugar cuando la nave descienda hasta unos 80 kilómetros de altitud.Pese a la alarma que causa siempre la posibilidad de que los restos de una nave entren en la atmósfera, numerosos expertos han recordado que ninguna persona ha resultado nunca herida por la caída de "basura" espacial.En 1979, sin embargo, un fragmento del laboratorio espacial estadounidense Skylab mató a una vaca en Australia.La NASA posee dos claros precedentes sobre la re-entrada de naves o complejos espaciales en nuestra atmósfera: el Observatorio de Rayos Gamma Compton, en junio de 2000, y la nave rusa MIR, en marzo de 2001.La MIR, el mayor objeto espacial construido que ha vuelto a entrar en la atmósfera, pesaba 135 toneladas y la fricción de la atmósfera vaporizó primero los paneles y las antenas, desgajó sus módulos y calcinó la mayor parte de sus estructuras.Los pocos fragmentos que quedaron, el 23 de marzo de 2001, cayeron sobre el Pacífico Sur, ya que los técnicos que controlaban la misión desde Rusia habían dirigido el complejo orbital para que entrara en la atmósfera justo sobre la zona más deshabitada de la Tierra. Lo mismo hizo la NASA con el laboratorio Compton.Pero en el caso del Extreme Ultraviolet Explorer no existen a bordo sistemas de control que permitan maniobrar el satélite desde la Tierra, por lo que el punto exacto de entrada no se conocerá hasta poco antes de que ésta se produzca.Aunque la nave estuvo primero controlada por el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, el control pasó después a la Universidad de Berkeley, en California, quien permaneció al mando de la misión hasta que se dio por finalizada en 2001.




