EEUU ve en drogas una "amenaza directa" a su seguridad económica
Estados Unidos, que considera el narcotráfico como una "amenaza directa" a su seguridad económica, piensa adoptar acciones más drásticas, según el último estudio de la Oficina del Control de Drogas de la Casa Blanca conocido hoy.
WASHINGTON.---- Estados Unidos, que considera el narcotráfico como una "amenaza directa" a su seguridad económica, piensa adoptar acciones más drásticas, según el último estudio de la Oficina del Control de Drogas de la Casa Blanca conocido hoy.El informe de la Oficina que dirige John Walters destaca el fuerte impacto negativo que el consumo de drogas causa en la economía estadounidense, y así en 2000 ascendió a cerca de 160.000 millones de dólares, tanto por gastos sanitarios como por horas de trabajo perdidas."Las drogas ilegales son una enorme pérdida para la economía estadounidense", manifestó el principal asesor sobre estupefacientes del presidente de EEUU, George W. Bush, al subrayar su incidencia negativa en la productividad, la salud y la población en general.El informe, publicado en Washington, explica que en 1998 el coste de los tratamientos sanitarios a los drogodependientes del país superó los 12.900 millones de dólares, lo que ocasionó un incremento del precio de la atención de salud para todos los estadounidenses.Agrega que esta actividad ilegal también ha contribuido a más accidentes de trabajo y a una menor productividad, lo que afecta de forma contundente a todos niveles económicos del país.El informe se refiere a la necesidad de lograr una significativa reducción del abuso de los estupefacientes, que "podría tener un inmediato y significativo impacto en la vitalidad de la economía de EEUU".En este contexto, el Gobierno está dispuesto a aumentar su asistencia técnica y financiera a los países andinos para consolidar su lucha antidrogas y estimular los programas de erradicación del cultivo de coca, especialmente en Bolivia y Perú.Al respecto, fuentes oficiales peruanas informaron a EFE de que entre 1996 y 2000 ese país erradicó un total de 39.375 hectáreas de cultivo de coca, y que la tarea continúa intensificando.El Consejero Presidencial de Alto Nivel para la Lucha contra el Tráfico de Drogas de Perú, Ricardo Vega Llona, que visitó Washington esta semana, dijo que el hecho de que el consumo mundial de drogas no haya bajado "nos obliga a multiplicar esfuerzos" para que tenga éxito.Explicó a representantes de alto rango del Gobierno norteamericano la "difícil" situación de la lucha contra los estupefacientes y la necesidad de que Estados Unidos reanude la vigilancia aérea en Perú.Esta vigilancia fue suspendida el pasado año después de que aviones de combate peruanos derribaran una avioneta civil en abril último, incidente en el que murieron la esposa de un religioso y su hija menor de edad."La vigilancia disuade. La prohibición es fundamental en la lucha contra el narcotráfico, una actividad ilegal que está íntimamente vinculada al terrorismo. El narcotráfico y el terrorismo son amantes o novios", agregó.Mientras, la Oficina para Políticas de Control de Drogas de la Casa Blanca reconoce los logros de Bolivia y Perú en la campaña de erradicación de cultivos de coca -de donde se extrae la pasta para la fabricación de cocaína-, y la eficacia de las acciones colombianas, ecuatorianas y brasileñas en esta tarea.Las estadísticas oficiales de EEUU resaltan que en 1999 las autoridades peruanas lograron erradicar 15.100 hectáreas de plantaciones de coca; Colombia 43.246, y Bolivia 15.350.Un informe de esta oficina presidencial estadounidense reconoce que el incremento de la producción de coca en el sur de Colombia podría afectar a los esfuerzos de erradicación y de reducción de esos cultivos en Perú y Bolivia.El documento señala que Perú "efectuó grandes avances en la eliminación de los cultivos de coca en los últimos cinco años" y que, a pesar de la rehabilitación de algunos campos de coca previamente abandonados, un 24 por ciento de la coca peruana fue eliminada en 1999.Los países andinos han recibido en los últimos años un fuerte y decidido apoyo en su lucha antidrogas por parte de EEUU, un esfuerzo que no ha evitado el aumento de la producción de cocaína en esa región, particularmente en Colombia, según fuentes de ese país y de Washington.




