Ciento veinte días de "angustia mundialista"
La "angustia mundialista", el temor a verse excluido del Campeonato del Mundo de Corea-Japón 2002, ha provocado que hasta las "estrellas" rebajen sus pretensiones, que acepten cobrar menos o ser traspasados a clubes con aspiraciones limitadas, con tal de mantenerse en activo hasta mayo.
MADRID.--- La "angustia mundialista", el temor a verse excluido del Campeonato del Mundo de Corea-Japón 2002, ha provocado que hasta las "estrellas" rebajen sus pretensiones, que acepten cobrar menos o ser traspasados a clubes con aspiraciones limitadas, con tal de mantenerse en activo hasta mayo.Los treinta y dos seleccionadores de los equipos nacionales clasificados para la fase final del Mundial tienen hasta el 30 de abril para entregar una relación de 35 jugadores, una primera elección que, a falta de diez días para el comienzo del torneo, el 31 de mayo, deberá quedar reducida a 23 futbolistas.Por eso, la cuenta atrás hacia el Mundial, los 120 días que restan para el comienzo de la máxima manifestación futbolística, ha alimentado la ansiedad de aquellos que en sus clubes han encontrado menos oportunidades que en su selección.No es sólo el caso del ex barcelonista Josep Guardiola, que decidió recalar en el Brescia, un club menor de la Liga italiana, porque se le acababan las oportunidades de estar en activo hasta mayo, única condición que le impuso el seleccionador español, José Antonio Camacho.Su apuesta puede convertirse también en su ruina, porque después de dar positivo por "nandrolona" en dos controles antidopaje se expone a una sanción que puede apresurar su retirada.El brasileño Romario no es sólo el atacante más eficaz del pasado año, con un promedio de 1,160 goles por partido, sino que es el jugador que más títulos de máximo artillero ha logrado en la historia (13), según la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFHHS), pero todos esos honores no le han librado de la ansiedad mundialista.El ex jugador del Barcelona y del Valencia, al que una lesión apartó entre lágrimas del Mundial de Francia'98 días antes de su comienzo, no quiere perderse la oportunidad de alzar un trofeo que ya tuvo en sus manos en Los Angeles, hace ocho años.La necesidad de jugar le ha empujado a aceptar la renovación de su contrato con el Vasco da Gama, un club con dificultades económicas que le debe 3,3 millones de dólares y que no ha dicho cuándo le pagará. "El misterio sobre mi futuro me estaba angustiando", confesó el delantero, que el próximo 29 de enero cumplirá 36 años.Andy Cole o Robbie Fowler son "leyendas" menores, héroes domésticos, pero igualmente idolatrados por la afición inglesa, que han tenido que buscarse un futuro distinto al esperado, tras comprobar cómo peligraba su presencia en la relación que, el 21 de mayo, entregará a la FIFA el sueco Sven Goran Eriksson.A Cole ni siquiera le sirvió en el Manchester ser el máximo goleador del club en la Copa de Europa en toda su historia. Sus diecinueve tantos en el máximo torneo continental, o los 121 logrados en los 275 partidos que disputó con los "diablos rojos" durante siete temporadas, quedaron archivados cuando el técnico Alex Ferguson se fijó en el holandés Ruud van Nistelrooy, por el que pagó 33,5 millones de euros.Ferguson pensó que el mejor acompañante de Van Nistelrooy sería Paul Scholes, "el chico para todo" del Manchester, y Andy Cole se vio sentado en el banquillo, dispuesto a escuchar ofertas.No le importó que la mejor fuese del Blackburn, un club que malvive en la decimoquinta posición de la Liga, porque necesita demostrar a Eriksson que sigue siendo un goleador, que ha olvidado los once partidos internacionales que estuvo sin marcar.Fowler era el ídolo de Anfield Road, el goleador que, desde que se uniese al Liverpool con catorce años, se había convertido en el ídolo de la afición, que celebraba excentricidades como la idea de festejar un gol en el derbi ante el Everton "inhalando" una línea del campo.Marcó en la final de la Copa de la UEFA, ganó cinco títulos, pero no tuvo continuidad en las alineaciones del Liverpool y, enfrentado al técnico interino Phil Thompson, decidió a final de año poner fin a quince temporadas en el Liverpool y trasladarse a Leeds.Un caso similar al del español Alfonso Pérez, el "héroe" de la Eurocopa, que con un gol en el último instante eliminó a Yugoslavia. Su traspaso al Barcelona, con el que el presidente Joan Gaspart esperaba neutralizar el impacto del fichaje del portugués Luis Figo por el Real Madrid, no le trajo más que desencantos.Alfonso no logró afianzarse como titular y, en su segunda temporada, ha decidido partir hacia Marsella, para tratar de recomponer junto al ex madridista Alberto Rivera el prestigio de un equipo que llegó a ser campeón de Europa."Antepongo el aspecto deportivo al personal", admitió Alfonso al emigrar a una Liga de menos prestigio, a un equipo con menos nombre, pero que, por el momento, le ha dado la oportunidad de reivindicarse como futbolista.




