El Proyecto Gemini abre sus dos ojos al cielo
Los dos telescopios ópticos más sofisticados instalados en tierra, el Gemini Norte en Hawai (EEUU), y el Gemini Sur en Cerro Pachón (Chile), abren sus párpados para estudiar desde los dos hemisferios el origen y la evolución del Universo.
SANTIAGO DE CHILE.---- Los dos telescopios ópticos más sofisticados instalados en tierra, el Gemini Norte en Hawai (EEUU), y el Gemini Sur en Cerro Pachón (Chile), abren sus párpados para estudiar desde los dos hemisferios el origen y la evolución del Universo.El presidente chileno, Ricardo Lagos, asistió hoy a la inauguración del Gémini Sur, a 560 kilómetros al norte de Santiago, un observatorio que, como su gemelo boreal ya en funcionamiento, posee uno de los mayores reflectores del mundo con una tecnología sorprendente: diariamente será operado varias veces de miopía.Centenares de sensores hidráulicos sobre los que se apoya su enorme espejo principal, de 8 metros de diámetro, corregirán cada noche su curvatura para eliminar las aberraciones ópticas producidas por la variable densidad de la atmósfera terrestre.El espejo secundario posee un sistema de movimiento rápido para corregir los errores de enfoque según la información que le transmite continuamente el espejo mayor.Esta tecnología permitirá, como ya hace el Gemini Norte, captar imágenes en todo el espectro luminoso, desde el infrarrojo hasta el ultravioleta, con una nitidez comparable a la de los telescopios en órbita pero con la diferencia de que sus ocho metros de diámetro amplifican mucho más la luz de los objetos lejanos.Los Gemini pueden medir así ínfimas variaciones de hasta pocos metros por segundo en la velocidad de las estrellas situadas hasta a 100 parsecs de la Tierra (un parsec son 3,26 años luz), lo que permitirá deducir la existencia de planetas del tamaño de la tierra.Hasta ahora, fuera de nuestro sistema solar, solo se han descubierto planetas del tamaño del gigante Júpiter y mayores, además de grandes nubes orbitales que sugieren sistemas planetarios en formación.Los Gemini, en las noches que trabajen en infrarrojo, también pueden adentrarse en las "zonas oscuras", regiones lejanas del universo donde se formaron las primeras estrellas y que emitieron entonces una radiación que nos llega ahora, 12.000 millones de años después.Con su vista puesta tan lejos y, por lo tanto, tan atrás en el tiempo, los Gémini también pueden utilizar espectógrafos de masa para averiguar en qué momento, después de que aparecieran el hidrógeno, el helio y el deuterio, comenzaron a formarse los elementos que hoy componen la materia, desde el silicio de una roca hasta el carbono de nuestros cuerpos.La perfección de estos observatorios, en los que participan instituciones de EEUU, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Chile, Argentina y Brasil, le permite estudiar también, básicamente en el ultravioleta, unos fenómenos tan novedosos como las "lentes gavitacionales".Se trata de regiones del espacio donde la gravedad de enormes atractores, como son los agujeros negros y las estrellas de neutrones, curvan los rayos de luz que emiten los objetos situados aún más lejos y se convierten así en inmensas lupas que los hace aparentar más cercanos.El Gemini Sur está situado a 2.400 metros de altura, en los Andes Chilenos, donde goza de una atmósfera más fría, seca y nítida que su hermano del norte, emplazado en pleno Océano Pacífico.Científicos que han participado en el proyecto Gemini aseguran que este tipo de observatorios han relevado los esfuerzos por poner en órbita telescopios como el Hubble, cuyos costos de lanzamiento y limitación de tamaño los hace inservibles hasta que no se construyan directamente en las futuras estaciones espaciales.El telescopio de Cerro Pachón, permitirá también a más científicos chilenos poder estudiar los cielos y buscar respuestas al origen de los planetas, el nacimiento de las estrellas y la formación de las galaxias.




