FFMM Colombia esperan orden para ingresar a enclave
Tropas, tanques y aeronaves militares esperaban el domingo la hora cero para entrar a un enclave en poder de rebeldes izquierdistas desde hace tres años, luego de que el presidente Andrés Pastrana rechazó una propuesta de la guerrilla para reactivar el proceso de paz y le dio 48 horas para desalojarlo.
SAN Vicente del Caguán.--- Tropas, tanques y aeronaves militares esperaban el domingo la hora cero para entrar a un enclave en poder de rebeldes izquierdistas desde hace tres años, luego de que el presidente Andrés Pastrana rechazó una propuesta de la guerrilla para reactivar el proceso de paz y le dio 48 horas para desalojarlo.La decisión presidencial faculta a tropas del ejército, la fuerza aérea, la infantería de marina y la policía, para ingresar a esta región de 42.000 kilómetros cuadrados --dos veces el tamaño de El Salvador-- a partir del lunes a las 21.30 hora local (0230 GMT del martes).Pese a la posición del gobierno, que supone una ruptura definitiva de la negociación con la que se busca poner fin a una guerra interna de 38 años, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), podrían detener el reloj si se comprometen con hechos concretos de paz como el cese del fuego y de los secuestros de civiles, precisó Pastrana.El presidente rechazó una propuesta de 14 puntos presentada por las FARC a través del delegado especial de las Naciones Unidas, James LeMoyne, en la que la guerrilla se comprometía a comenzar a discutir el cese de las hostilidades, el secuestro, al tiempo que proponía la creación de una comisión para superar incidentes durante los diálogos."El plebiscito nacional que he recogido me muestra que sin más dilaciones, ni pretextos, comisiones ni subcomisiones, los colombianos anhelan resultados efectivos que permitan que la negociación se adelante sin confrontación armada", sostuvo el presidente en una alocución por radio y televisión.Unos 12.000 efectivos de las Fuerzas Militares se encuentran listos en bases y cuarteles en los alrededores de esta amplia región de sabanas y selvas, para comenzar a ingresar el lunes en la noche, previa orden del primer mandatario colombiano. DELEGADO DE LA ONU INSISTE EN BUSCAR SOLUCION DE PAZLíderes guerrilleros admitieron que la mayoría de sus frentes que se encontraban en las cinco pueblos ubicados en medio del enclave y en sus alrededores se replegó hacia campamentos ocultos en medio de la jungla.Aunque el ejército y la policía han tenido presencia en los municipios de San Vicente, La Macarena, La Uribe, Mesetas y Vista Hermosa, históricamente las FARC han controlado las carreteras de la región, las selvas y las sabanas.La posición de Pastrana, de 47 años y quien el 7 de agosto culmina su periodo de gobierno, supone una intensificación de la guerra interna más extensa del continente y que en la última década cobró la vida de 40.000 personas, la mayoría civiles.Aunque LeMoyne, no consiguió su objetivo de lograr un acuerdo entre la guerrilla y el gobierno antes del ultimátum que dio Pastrana y que venció a las 21.30 hora local del sábado, anunció que continuará en la región, luchando contra el reloj y con la esperanza de lograr una solución."Estimamos que hay 48 horas todavía para el proceso de paz y vamos a hacer los posible", declaró el delegado de la ONU quien aseguró que su presencia en la zona busca demostrar a la población civil de que esa organización esta con ellos.La ruptura de la negociación, declarada por el gobierno, se produjo antes la insistencia de las FARC para que levantara los controles de vigilancia al enclave que incluyen sobrevuelos de aviones militares, prohibición de ingreso de extranjeros y retenes del ejército en las principales entradas y salidas.El ejército denunció que la zona era usada por la guerrilla para esconder secuestrados, entrenar a parte de sus 17.000 combatientes y traficar con armas y drogas.Pese al temor de una intensificación de la guerra interna y de que esta se traslade a las grandes ciudades de este país de más de 40 millones de habitantes, los pobladores de San Vicente, recibieron el domingo con resignación la decisión de Pastrana y aunque algunas personas amenazaron con iniciar un éxodo, la situación no se dio.El comercio abrió normalmente sus puertas y hombres, mujeres y niños asistieron al mercado dominical y a la misa en la catedral católica de este pueblo, el más grande de la zona desmilitarizada con unos 25.000 habitantes, bajo un sofocante calor y un fuerte sol.En el enclave rebelde viven unas 120.000 personas, la mayoría campesinos dedicados a la agricultura y la ganadería."Esto de la ruptura del proceso se esperaba tarde o temprano, Por qué nos tenemos que ir de aquí, si aquí nacimos y aquí tenemos todo?", declaró Janeth, una comerciante de 23 anos, casada y madre de un hijo, mientras abría un almacén de venta de artículos para niños.




