Delincuencia convierte en "pesadilla" la vida en Ciudad de México
La delincuencia y la inseguridad de Ciudad de México se han convertido en una pesadilla para sus más de 20 millones de habitantes, que no deben salir solos, exhibir joyas ni portar tarjetas de crédito.
MEXICO.--- La delincuencia y la inseguridad de Ciudad de México se han convertido en una pesadilla para sus más de 20 millones de habitantes, que no deben salir solos, exhibir joyas ni portar tarjetas de crédito.La capital mexicana, conocida en otro tiempo como la Ciudad de los Palacios, es ahora una de las urbes más peligrosas del mundo, con un promedio superior a un secuestro diario, según estadísticas oficiales.Desde el robo con "tirón" al llamado "secuestro express" (durante unas horas), los "cacos" que pueblan las calles de Ciudad de México practican una amplísima gama de técnicas para despojar a sus víctimas de sus pertenencias, asaltar sus casas o robar sus coches, incluso con ocupantes en el interior.Los alarmantes índices de delincuencia se disparan en vísperas de navidad, cuando el centro se convierte en una tienda gigantesca y millones de capitalinos acuden a los puestos ambulantes para realizar sus compras.Una de las últimas modalidades de robo es el atraco en "motoneta" (patinete), una técnica que dominan a la perfección los jóvenes del "barrio bravo" de Tepito, en el corazón de la ciudad, infranqueable incluso para la policía.Los jóvenes de Tepito utilizan la "motoneta" para distribuir droga y asaltar transeúntes porque les permite moverse más rápido entre el caos de las callejuelas del centro de la capital.Para velar por la seguridad de los ciudadanos, el gobierno capitalino, en manos del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, ha hecho pública una larga lista con recomendaciones que si se siguen al pie de la letra reducen a la mínima expresión el margen de maniobra de los habitantes de la ciudad.El gobierno recomienda, entre otras medidas, evitar pasear en solitario en zonas aisladas, tanto de día como de noche, no lucir joyas y conducir con las ventanillas levantadas y los seguros del automóvil puestos.Los vecinos del Distrito Federal no deben abrir las puertas de sus viviendas a desconocidos, aceptar regalos que no esperen y tienen que asegurarse muy bien de que sus empleados domésticos cuentan con un historial respetable.La Fiscalía de Ciudad de México recomienda incluso que se tomen copias de los documentos y hasta las huellas dactilares de los trabajadores de la casa para evitar sorpresas.El rosario de sugerencias incluye también reducir al máximo el uso de tarjetas de crédito y de cajeros automáticos, huir de las áreas poco iluminadas para hacer deporte y evitar las paradas solitarias de los transportes públicos.Según datos oficiales, entre enero y noviembre se denunciaron 136 secuestros en la capital mexicana, es decir, uno cada dos días y medio, a los que habría que sumar otros 140 "express" que las leyes nacionales tipifican como "robo calificado" y no como secuestro.Organizaciones sociales y expertos aseguran que estas cifras no se ajustan a la realidad, ya que la mayoría de las víctimas no presentan denuncia porque desconfían de la policía y no tienen esperanza alguna en la investigación.El problema se extiende a otros conflictivos estados, como Guerrero, Sinaloa, Morelos o el estado de México.En conjunto, de acuerdo con datos de la patronal mexicana, en los once primeros meses del año se registraron más de cuatro millones de delitos en el país, de los que sólo se denunciaron 1,3 millones.El secuestro sigue siendo el delito más preocupante para los mexicanos, seguido del asalto bancario, que hizo perder más de 1,6 millones de dólares a las entidades entre enero y noviembre, según la patronal del sector.Empresarios, banqueros y grupos civiles han exigido al gobierno que tome cartas en el asunto y se aplique en la lucha contra la violencia y la inseguridad.Rafael Esteva, portavoz de México Unido Contra la Delincuencia, advirtió anoche que si las autoridades no frenan la ola de delincuencia y secuestros que vive el país se desatará un descontento social "de magnitudes alarmantes".El crimen organizado, denunció Esteva, ha penetrado las estructuras del poder "al grado de que constatamos que los delincuentes trabajan con plena libertad y muchas veces protegidos y alentados por funcionarios o ex funcionarios públicos".Las medidas anunciadas con insistencia tanto por el gobierno federal, presidido por Vicente Fox, como por los gobernadores estatales y por el alcalde de la capital no han dado los resultados deseados a la vista de las cifras.




