EEUU otorga contrato récord a Lockheed Martin para nuevo avión de combate
El Pentágono anunció que eligió a Lockheed Martin para fabricar el futuro avión de combate polifuncional denominado "Joint Strike Fighter" (JSF), en el marco de un contrato militar récord que podría alcanzar los 400.000 millones de dólares en varias décadas.
WASHINGTON.--- El Pentágono anunció que eligió a Lockheed Martin para fabricar el futuro avión de combate polifuncional denominado "Joint Strike Fighter" (JSF), en el marco de un contrato militar récord que podría alcanzar los 400.000 millones de dólares en varias décadas.Una vez que finalice la fase de desarrollo y se decida comenzar la producción, el Pentágono quiere encargar unos 3.000 de estos futuros aparatos por un monto de 200.000 millones de dólares, indicó Peter Aldridge, subsecretario de Defensa encargado de las compras.La elección de Lockheed Martin "está basada en las fortalezas, las debilidades y el grado de riesgo" de cada una de las propuestas (la otra era de Boeing), declaró el jefe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, James Roath."El ganador ofrece el costo más bajo y el mejor proyecto al mismo tiempo", añadió.La decisión del Pentágono permitirá a Lockheed Martin pasar a la fase de "desarrollo y demostración" del programa JSF, que en 2007 o 2008 debería llevar a la decisión de producir el aparato.Esta fase representa un contrato de 19.000 millones de dólares para Lockheed Martin y 4.000 millones para el fabricante de motores Pratt and Whitney, indicó el Pentágono.Además de los 200.000 millones de dólares de pedidos esperados de parte del Pentágono, en general se estima que al menos una cantidad similar de estos aparatos será exportada, en el marco de la cooperación con los países aliados de Estados Unidos, lo que llevaría el valor total potencial a más de 400.000 millones de dólares para las próximas cuatro décadas."Las ventas serán probablemente más de 400.000 millones de dólares a lo largo del contrato. Este sería sin dudas el mayor contrato en materia de defensa de la historia", dijo Matt Collins, analista en aeronáutica de la firma Edward Jones, de St Louis.Por su parte, el presidente de Lockheed Martin, Vance Coffman, declaró que esta decisión orientará las actividades de su grupo en los próximos 30 a 40 años.Según Lockheed Martin, el JSF crearía 23.600 empleos calificados y engendraría un ingreso bruto anual de 1.700 millones de dólares en los 30 años de producción. En los siete a ocho primeros años de desarrollo, la ganancia de este contrato sería de 690 millones de dólares por año, con 8.200 creaciones de empleos, calculó el grupo de defensa.A su vez, la empresa Boeing reducirá en 1.000 millones de dólares su cifra de negocios prevista para 2002 a causa de la pérdida del contrato por el JSF, afirmó su presidente, Phil Condit."Esta decisión tiene un impacto sobre nuestras previsiones", y "para 2002, reducirá nuestra cifra de negocios en 1.000 millones de dólares, de 56.000 millones a 55.000 millones", dijo Condit tras la adjudicación.Sin embargo, Boeing prevé que su flujo de fondos y su margen de beneficio neto no se verán afectados en 2002 por la pérdida del contrato, agregó.La amplitud del programa "Joint Strike Fighter/JSF" es tal que Lockheed Martin probablemente dominará la fabricación mundial de cazas tácticos durante la primera mitad del siglo XXI, según los expertos.El aparato será construido en varias versiones, para poder responder a las necesidades específicas de la Fuerza Aérea, la Marina, el cuerpo de Marines y la aviación naval británica. Gran Bretaña participa en este programa, por un monto de unos 2.000 millones de dólares.El JSF será un monorreactor furtivo -que puede escapar a la detección de los radares del adversario- y capaz de moverse con gran maniobrabilidad a velocidades supersónicas.El Pentágono pidió que las versiones tengan en común al menos 80% de las piezas y del equipamiento electrónico para limitar los costos de producción y mantenimiento.El JSF debe remplazar hacia 2013 -fecha prevista de la puesta en producción luego de una fase de desarrollo- a todos los cazas y aviones de ataque de las fuerzas estadounidense, a excepción del F15, de la Fuerza Aérea estadounidense, cuyo sucesor será el F22, un avión furtivo muy avanzado puesto a punto por Lockheed Martin.El JSF sucederá al F-16 (Falcon) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, al avión de ataque a tierra A10 Thunderbolt, al AV-8B Harriers de los Marines con despegue vertical, así como al F/A-18 Hornets de la aviación naval.El presidente de Boeing, Phil Condit, señaló que su compañía estaba decepcionada por la decisión, pero indicó que confía en que Boeing podrá trabajar en el proyecto del Joint Strike Fighter junto con Lockheed Martin."Esta fue una competencia muy dura y felicitamos a Lockheed Martin. Esperamos poder brindar nuestra capacidad y habilidades al equipo de JSF de Lockheed Martin", señaló en un comunicado.




