Los cocodrilos fueron aún más temibles en el pasado
Los cocodrilos actuales, pese a ser animales temibles, no son ni la sombra de lo que fue hace 110 millones de años su antepasado, el "Sarcosuchus imperator", un reptil largo como un autobús que probablemente comía dinosaurios.
WASHINGTON.---- Los cocodrilos actuales, pese a ser animales temibles, no son ni la sombra de lo que fue hace 110 millones de años su antepasado, el "Sarcosuchus imperator", un reptil largo como un autobús que probablemente comía dinosaurios.Una investigación paleontológica de la Universidad de Chicago, cuyos resultados se publicarán mañana en la revista Science, ha localizado en Nigeria restos fosilizados de la cabeza y parte del esqueleto de este "lagarto" gigante."Sarcosuchus" fue un reptil relacionado con la familia "crocodilidae", a la que hoy pertenecen los auténticos cocodrilos, los caimanes y otras especies similares.Pero su corpachón acorazado, de unos doce metros de largo y ocho toneladas de peso, tenía su hábitat natural en la riberas de los ríos nigerianos, donde también vivieron después otros dos grandes reptiles, el "Pholidosaurus" y el "Terminonaris", que eran algo más pequeños.Paul Sereno, que ha dirigido las excavaciones, asegura que el ecuador del Cretácico, hace unos 100 millones de años, era "un buen momento" para el "Sarcosuchus imperator" y todos los reptiles.La comida era abundante, con cientos de especies de dinosaurios poblando la Tierra y, aunque otros cocodrilos de esa época parecen haberse alimentado de peces, las características de su mandíbula indican que este reptil gigante podía almorzar incluso pequeños dinosaurios.Geólogos franceses habían encontrado ya en 1964 restos del "Sarcusuchus imperator" en el desierto de Ténéré (Nigeria), pero los hallados ahora por el equipo de Sereno han revelado nuevos detalles sobre su aspecto y sobre cómo vivían."Este nuevo material nos proporciona una buena idea de cómo eran estos cocodrilos hipergigantes", señaló Paul Sereno, quien logró notoriedad con sus investigaciones sobre el sugerente mundo de los dinosaurios.Los restos hallados, según los ha descrito Sereno en el artículo de la revista Science, son los de un individuo que podría tener entre 50 y 60 años y un esqueleto desarrollado en un 80 por ciento, lo que se puede calcular a partir del desarrollo óseo.Según los paleontólogos que lo han estudiado, "Sarcosuchus" habría logrado su gran envergadura alargando su tiempo de crecimiento en lugar de acelerándolo como la mayoría de los dinosaurios.Todo su cuerpo estaba cubierto por placas óseas embebidas y articuladas dentro de la piel, en forma de armadura, y la mandíbula superior e inferior perfectamente encajadas.Una característica especial en la terminación de la mandíbula superior ha llamado la atención de los investigadores. Es una especie de bulbo óseo desarrollado en el extremo del hocico cuya finalidad no es aún conocida.Paul Sereno y su equipo han contactado con investigadores y expertos en reptiles para conocer su opinión sobre qué utilidad podría tener esta parte del cuerpo.Algunos han sugerido que no parece tener funciones sexuales, porque está presente tanto en machos como en hembras, sino olfatorias e incluso de vocalización."Aún nos preguntamos para qué podría servirles. Los cocodrilos se encuentran entre los reptiles que más sonidos emiten y, por lo tanto, no me extrañaría que su función tuviera que ver con los sonidos y el olfato", ha indicado el investigador.El estudio de las quijadas encontradas ha revelado que todos los dientes de las mandíbulas superiores e inferiores encajan tal como ocurre en los animales que comen carne y de un modo distinto a como sucede en los animales piscícolas.Hoy, los cocodrilos son animales reptiles que viven en los trópicos de los que se han contabilizado una docena de especies, pero en el pasado la variedad fue mucho mayor."Esto es algo fascinante en la evolución de los cocodrilos. Parece que la línea de los cocodrilos modernos se ha recortado por los extremos, con los más pequeños y los más grandes desaparecidos".




