Duelo nacional por la matanza de 14 personas en Suiza
Suiza está de duelo por la matanza de 14 personas perpetrada ayer por un ciudadano helvético, que se suicidó, en el Parlamento de Zoug (norte) y ha decretado el próximo lunes día de luto oficial, mientras que la mayoría de las reuniones oficiales previstas para hoy y los días siguientes se han suspendido.
BERNA.---- Suiza está de duelo por la matanza de 14 personas perpetrada ayer por un ciudadano helvético, que se suicidó, en el Parlamento de Zoug (norte) y ha decretado el próximo lunes día de luto oficial, mientras que la mayoría de las reuniones oficiales previstas para hoy y los días siguientes se han suspendido.La primera reacción se produjo anoche, de manera espontánea, cuando la población de Zoug comenzó a reunirse en la iglesia de Saint Oswald, donde se celebró una misa en la que los presentes anotaron sus pensamientos sobre billetes que se colgaron en las paredes del edificio.Posteriormente salieron al exterior y recorrieron las principales calles de la ciudad en silencio y portando velas.Las banderas de todos los edificios de la Confederación están a media asta, por segunda vez este año tras los atentados en Estados Unidos, y permanecerán así hasta el domingo por la noche.El lunes se ha declarado día de luto oficial y se celebrará una ceremonia en memoria de las víctimas en la iglesia de Saint Michel, de Zoug, y, al mismo tiempo, otra en Zúrich, cantón que ha suspendido la reunión de su Gran Consejo, prevista para ese día.Los estrenos de obras de teatro previstos para ayer u hoy se han retrasado, todas las reuniones oficiales fijadas para hoy o para el fin de semana se han suspendido y las expresiones de dolor y condolencia no paran de llegar a Zoug, tanto del interior como del exterior del país.La mayor parte de los cantones, partidos políticos e instituciones han manifestado su solidaridad con las víctimas y sus familias y todos los parlamentos regionales guardaron ayer un minuto de silencio, siguiendo el ejemplo del Consejo Nacional, primero en tener esta iniciativa.También se observó un minuto de silencio en la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, en Estrasburgo, y se han recibido mensajes de condolencia del Gobierno italiano, del Principado de Liechtenstein y del secretario general del Consejo de Europa, Walter Schwimmer.El presidente de la Confederación, Moritz Leuenberger, afirmó hoy que un hecho como el de Zoug es "un atentado a la democracia" y agregó que "la espiral de violencia amenaza los valores sobre los que nuestro Estados se fundó".La misma reacción de estupor se registra en la mayoría de los suizos y de los medios de comunicación del país, que repiten las palabras caos y demencia para calificar una masacre que no terminan de creerse.Además, el anuncio por parte del Gobierno Federal, pocas horas después de los hechos, del refuerzo de las medidas de seguridad en los edificios públicos ha abierto un encendido debate entre los que están a favor de esta actuación y los que consideran que la democracia no puede funcionar bajo blindaje.La mayoría de los analistas políticos abogan por cambiar el sistema de seguridad para hacerlo más eficaz, pero sin transformar a los diputados y miembros de Gobierno en intocables.Sin embargo, todos coinciden en afirmar que la seguridad en Suiza debe cambiar después de comprobar cómo un solo hombre, armado, pudo llegar sin ningún problema a una sala parlamentaria y matar a 14 personas con total impunidad, además de herir a otras 15, antes de suicidarse.El agresor, Friedrich Leibacher, de 57 años, nacido en Zoug, pero domiciliado en Zúrich desde hace varios años, se creía víctima de un importante complot, como lo demuestra una carta encontrada en su automóvil, en la que anunciaba "un día de cólera contra la mafia de Zoug".En esta carta aparecen los nombres de varios miembros del Gobierno y jueces de Zoug, así como de magistrados del Tribunal Federal e incluso de algunos ministros, como el de Economía, Kaspar Villiger.Los datos ofrecidos por la Policía y las autoridades judiciales de Zoug hablan sin embargo de un altercado banal, que comenzó hace dos años, cuando Leibacher mantuvo una disputa, de la que se desconocen los detalles, con un conductor de autobús.El asunto degeneró cuando Leibacher difamó al conductor en una carta enviada al diario "Neue Zuger Zeitung", tras lo cual se inició un proceso cruzado de demandas que se cerró esta semana con el rechazo por parte del Tribunal cantonal de varias quejas presentadas por Leibacher contra políticos.La Policía de Zoug y de Zúrich y el Ministerio Público de la Confederación ya han comenzado las investigaciones entre las personas próximas al asaltante.-




