Lanzan la cartilla 'niños, niñas y jóvenes tejedores de paz'
Porque quien es hijo de artesano no debe avergonzarse. Porque el barro, la cabuya, la guadua, el hilo, el fique y la paja tienen una historia que contar. Porque las ollas, las cucharas de palo, el colador y el mortero marcan nuestros pasos. Porque por todo eso es que más de 300 niños y jóvenes, hijos de artesanos, se transformaron en los nuevos tejedores de la paz.
BOGOTA.--- Porque quien es hijo de artesano no debe avergonzarse. Porque el barro, la cabuya, la guadua, el hilo, el fique y la paja tienen una historia que contar. Porque las ollas, las cucharas de palo, el colador y el mortero marcan nuestros pasos. Porque por todo eso es que más de 300 niños y jóvenes, hijos de artesanos, se transformaron en los nuevos tejedores de la paz.Así se resume la historia de la cartilla 'Niños, niñas y jóvenes artesanos tejedores de paz', elaborada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y el Museo de Artes y Tradiciones Populares.La primera Dama de la Nación, Nohra Puyana de Pastrana, recibió hoy la cartilla de manos de la presidenta de la Junta Directiva del Museo de Artes y Tradiciones Populares, Bertha Ponce de León.La publicación recopila las experiencias de un grupo de niños y jóvenes que hicieron parte del proyecto de Capacitación Integral de Niños y Jóvenes Artesanos, que busca convertir la artesanía en un medio de vida.Este fue un proceso formativo que se efectuó a lo largo de tres años, el cual, desde hace dos semestres, se adelanta con niños de los clubes juveniles del Icbf dentro del programa de recuperación e incorporación de la cultura popular tradicional en la educación.El Museo de Artes y Tradiciones Populares se encargó de la capacitación, el diseño y la comercialización de los productos que elaboran los niños y jóvenes. El Bienestar Familiar brindó el apoyo institucional al proyecto.El propósito es enaltecer, rescatar, fomentar y divulgar los distintos aspectos de los oficios tradicionales, además del uso adecuado del tiempo libre por parte de la población infantil y juvenil.La cartilla muestra no solamente el proceso teórico-práctico adelantado en cada una de las áreas de formación, sino que también transmite un mensaje que permita reproducir la experiencia en otros contextos.Un ejemplo es la muestra de artesanías y sueños realizada por los niños tejedores de San Jacinto en Bolívar, Morroa en Sucre y Guacamayas en Boyacá.La exposición aprecia y valora el talento de estos colombianos que --con su técnica y multiplicidad de colores, forma y diseño-- dieron su primer paso para perfeccionar el oficio y mejorar su calidad de vida, contribuyendo a tejer la paz del país.El proyecto de Capacitación Integral de Jóvenes Artesanos se inició en junio de 1996, con el apoyo del Viceministerio de la Juventud del Ministerio de Educación Nacional, en los colegios nacionalizados mixtos de Bachillerato Agrícola de Guacamayas (Boyacá), Cristóbal Colón de Morroa (Sucre) y el Instituto Técnico Agrícola de San Jacinto (Bolívar).A través del proyecto se buscó capacitar a los jóvenes en técnicas de producción artesanal, formación para el trabajo (administración, contabilidad y mercadeo) y materias relacionadas con canales de distribución de los productos.También se quería rescatar los saberes, las técnicas y las costumbres, a través de las cuales los jóvenes afianzaran su identidad cultural, mejoraran la técnica y cualitativamente su producción artesanal, generaran la creación de empresas asociativas y derivaran sus ingresos de este oficio.Para seleccionar a los estudiantes se aplicó una encuesta a la población estudiantil de los grados sexto a décimo y se tuvieron en cuenta cuatro criterios: que los jóvenes estuvieran interesados en formar parte del proyecto, que fueran hijos de artesanos, que manejaran alguna técnica artesanal y que su edad oscilará entre los 12 y 24 años.En el segundo semestre de 1996 se trabajó en horario extracurricular y para 1997 se acordó incluir el proyecto en los colegios, dentro del horario regular y en áreas como educación artística, estética y lúdicas, con la participación de 93 jóvenes. Luego se amplió la cobertura a 175 alumnos de los grados sexto y noveno.En 1997 se presentó la propuesta al Icbf. Se incluyeron 15 nuevos jóvenes de los colegios por cada zona y se inició la creación de los clubes juveniles.Se realizó una encuesta a los nuevos alumnos del grado sexto de cada institución educativa, para establecer quiénes estaban interesados en formar parte del proyecto. Se logró la cobertura de 320 jóvenes entre estudiantes de los colegios y miembros de los clubes juveniles.En 1998 se presentó ante el Icbf el proyecto de capacitación integral de jóvenes artesanos a través de clubes juveniles.En el segundo semestre de 1999 se amplió la cobertura a niños escolarizados y no escolarizados entre 7 y 11 años y bajo la filosofía de los clubes juveniles del Icbf.Para su selección, por intermedio de las alcaldías e instituciones educativas de cada zona se convocó a niños y jóvenes, de entre los 7 y 18 años, fueran o no hijos de artesanos.Los clubes juveniles son un servicio de estrategia del Icbf que se enmarca dentro del proyecto de atención al menor en alto riesgo social. Están integrados por escolarizados y no escolarizados, hasta los 18 años, de los estratos uno y dos.Allí se les ofrece ocupación de su tiempo libre, alternativas para mejorar su calidad de vida, desarrollo personal y clases de construcción, reconstrucción y fortalecimiento de las relaciones con la familia y la comunidad.La fase del proyecto finalizó en diciembre de 2000 con la exposición 'Niños y Jóvenes Artesanos Tejedores de Paz', efectuada en el Museo de Artes y Tradiciones Populares, y con la elaboración de la cartilla donde se plasman las experiencias al respecto.A la entrega de la cartilla asistieron además de la Primera Dama, el director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), Juan Manuel Urrutia, y la directora ejecutiva del Museo, María del Carmen Benavides.




