Principales aspectos del acuerdo de la Cumbre del Clima de Bonn
El acuerdo alcanzado hoy en la Cumbre del Clima de Bonn asegura la aplicación del Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global de la Tierra.
BONN.--- El acuerdo alcanzado hoy en la Cumbre del Clima de Bonn asegura la aplicación del Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global de la Tierra.El Protocolo entrará en vigor noventa días después de que haya sido ratificado por 55 países cuyas emisiones de dióxido de carbono -los seis gases de efecto invernadero se tradujeron a equivalentes CO2- sumaban en 1990 el 55 por ciento del total mundial.La primera premisa es fácil de lograr -Kioto ha sido ratificado ya por 36 países- pero la segunda es posible si tres de los cuatro grandes contaminantes -EEUU, Rusia, Unión Europea y Japón- suscriben el acuerdo. El gran avance de Bonn es que Rusia, Japón y la UE se comprometieron a hacerlo.Fueron necesarias negociaciones maratonianas y concesiones al llamado "grupo paraguas", que al margen de EEUU, que se ha auto-excluido, está integrado por Japón, Rusia, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Noruega, Ucrania e Islandia.La negativa de EEUU a ratificar Kioto hizo que los países clave de ese grupo, sobre todo Japón y Canadá, endurecieran sus posiciones y aumentaran sus exigencias a la UE, único bloque del mundo industrializado dispuesto a preservar el espíritu de Kioto.En ese documento adicional a la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, negociado en Kioto, en 1997, los países industrializados se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta lograr un recorte medio mundial del 5,2 por ciento en el periodo 2008-18 respecto de 1990.El "grupo paraguas" acudió a Bonn determinado a buscar fórmulas que le permitieran minimizar sus compromisos y eludir sanciones en caso de incumplimiento, por lo que abrieron frentes de batalla en los aspectos del Protocolo más propicios pero también más complejos.Las negociaciones de Bonn se desarrollaron en cuatro grupos de trabajo, correspondientes cada uno de ellos a los cuatro pilares de Kioto: mecanismos, sumideros, financiación y cumplimiento.Los "paraguas" ganaron la primera batalla en "sumideros" al lograr que se les reconocieran sus masas forestales y con ellas la posibilidad de contabilizar el CO2 que éstas absorben de forma natural y reducir esas cantidades de los recortes estipulados.El problema es que los científicos no pueden precisar cuánto CO2 absorbe una hectárea de bosque, cuánto se pierde con la tala o los incendios y si un excesivo protagonismo de los "sumideros" en el proceso de Kioto dará lugar a una reforestación indiscriminada con árboles no autóctonos pero si muy absorbentes.La organización ecologista WWF calcula que si se permite la contabilización de sumideros hasta 169 megatoneladas de carbón, la reducción real de emisiones de gases será de un 1,8 por ciento y no de un 5,2 por ciento, como contempla el Protocolo.La UE también cedió en el capítulo relativo a "cumplimientos", es decir la aplicación de sanciones a los infractores del acuerdo y pago de multas para reparar posibles daños en el medioambiente.El acuerdo de Bonn hace que los compromisos de Kioto tengan sólo un simbólico carácter vinculante, concesión esta última que merma el espíritu de Kioto pero que permitió desbloquear las negociaciones.El "grupo paraguas" fue especialmente intransigente en ese aspecto con el argumento de que el establecimiento de sanciones daría al Protocolo carácter de tratado internacional, lo que no es el caso, además de crear un precedente no deseado.El tercer pilar del Kioto, relativo a la participación de los países en desarrollo, las negociaciones de Bonn apenas supusieron una modificación de los acuerdos logrados en cumbres anteriores.Los países "pobres" tendrán representación mayoritaria en los órganos de control del cumplimiento de Kioto, y recibirán la ayuda de los "ricos" para poner en marcha un sistema de desarrollo limpio y para hacer frente a los efectos del cambio climático.Las contribuciones serán obligatorias y voluntarias y en algunos casos procederá de los fondos de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, de la que EEUU es miembro; en otros de los mecanismos de financiación previstos en el Protocolo de Kioto.En la reunión celebraba el pasado año en La Haya se habló de una ayuda a los países en desarrollo de unos 1.000 dólares al año, cifra que merma significativamente al no participar EEUU.Para paliar ese déficit, la UE anunció en Bonn que aportará unos 410 millones de dólares anuales en concepto de ayudas. También Japón expresó su compromiso, pero sin citar cifras.El último de los cuatro aspectos, el de "mecanismos", se refiere a las inversiones en tecnologías limpias que unos países pueden desarrollar en otros para 'ganar puntos' en sus compromisos de reducción y al comercio con emisiones de gases que unos Estados no quieren usar y venden a otros que pretenden sobre-producir gases.Lo más destacado del apartado es que la energía nuclear no figura entre las tecnologías limpias, pues, aunque no produce gases tipificados en Kioto, comporta otros peligros.




