Nuevo presidente del COI debe afrontar renovación para los olímpicos
La modernización del programa deportivo de los Juegos es una de las tareas que el nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el belga Jacques Rogge, deberá abordar a corto plazo, aún a costa de contrariar a ciertas federaciones.
MOSCU.--- La modernización del programa deportivo de los Juegos es una de las tareas que el nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), el belga Jacques Rogge, deberá abordar a corto plazo, aún a costa de contrariar a ciertas federaciones.Su predecesor, Juan Antonio Samaranch, evitó debatir este problema para no poner en peligro la unidad del Movimiento Olímpico.Después de que el año pasado el COI rechazara admitir nuevos deportes para Atenas 2004, el propio Samaranch reconoció que la revisión del programa sería una de las ocupaciones de su sucesor.Rogge es quien más claramente se ha pronunciado a favor de limitar el número de participantes, el de deportes y el de periodistas para mantener los Juegos en unos márgenes razonables.En su primera rueda de prensa tras ser elegido, Rogge calificó de "preocupante" la evolución que ha tenido en los últimos Juegos el número de acreditados y dijo que había que encontrar una fórmula para controlarla.Puso como ejemplo que el número de periodistas pasó de 12.000 en Seúl'88 a 19.000 en Sydney, incremento que se hubiera registrado igualmente entre los atletas si no se hubiera puesto el límite de 10.000.El problema es que superan la docena el número de federaciones internacionales que han solicitado al COI su incorporación a los Juegos, entre ellas las de golf, kárate, billar, rugby, patinaje sobre ruedas, "squash", esquí náutico y bolos.Sea cual sea su futuro en el programa olímpico, el límite de admisión de 10.000 impide que se puedan incorporar deportes nuevos si no es a costa de la salida de otros.En general, la tendencia es a quitar pruebas -por ejemplo, reducir las categorías en boxeo, lucha o judo- más que a descartar deportes, aunque hay algunos, como el pentatlón moderno, de incierto futuro.Cualquier nueva disciplina debe, como condición indispensable, incluir pruebas tanto masculinas como femeninas.Otro reto para el nuevo líder del COI es, precisamente, fomentar la incorporación de la mujer a los puestos directivos del deporte.Sobre este aspecto, Samaranch consideró que la participación de la mujer en el deporte ha alcanzado cotas más que aceptables, pero que su acceso a los cargos de dirección es aún muy bajo.El COI pidió en 1996 a comités olímpicos nacionales y federaciones internacionales que al menos un diez por ciento de sus puestos ejecutivos estuviesen ocupados por mujeres al llegar el año 2000; pero sólo un tercio de los organismo ha cumplido.Cuando Samaranch ocupó la presidencia del COI en 1980, no había ninguna mujer entre sus componentes. Hoy son trece entre 122. Durante las reuniones de Moscú se admitieron seis nuevos miembros, sólo uno de ellos mujer.En cuanto a la lucha contra el dopaje, es una carrera sin final en la que Rogge, cirujano de profesión y vicepresidente hasta ahora de la Comisión Médica, está especialmente preparado para ello.El dopaje sanguíneo y la manipulación genética son los campos de investigación a los que irán a parar los fondos del COI cuando se haya ganado definitivamente la batalla a sustancias clásicas como los anabolizantes o los estimulantes.Otro aspecto en el que el COI debe trabajar en los próximos años es la expansión geográfica de los Juegos, que nunca han llegado a Africa y Sudamérica. La elección el pasado viernes de Pekín como sede de 2008 coloca la primera cita deportiva mundial en Asia por tercera vez, tras Tokio'64 y Seúl'88.Algunos representantes hispanos y africanos se han preguntado si sólo los países del 'primer mundo' tienen derecho a organizar los Juegos, un acontecimiento que supone nuevas mejoras para áreas ya de por sí desarrolladas.Ciudad del Cabo fue finalista en la elección para los Juegos de 2004, pero todos los intentos de este continente han corrido la misma mala suerte que los de ciudades iberoamericanas como Buenos Aires, Río de Janeiro, La Habana y San Juan de Puerto




