Piden renuncia de ministra por actitud ante fumigaciones en Colombia
La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) y la organización no gubernamental Acción Ecológica pidieron hoy en Ecuador la renuncia de la ministra de Ambiente, Lourdes Luque, por pretender crear una comisión paralela para verificar el impacto de las fumigaciones antidroga en Colombia.
QUITO.---La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) y la organización no gubernamental Acción Ecológica pidieron hoy en Ecuador la renuncia de la ministra de Ambiente, Lourdes Luque, por pretender crear una comisión paralela para verificar el impacto de las fumigaciones antidroga en Colombia.La Conaie considera que el Plan Colombia afectará en lo político, económico y social a los ecuatorianos, y que la mayor prueba de ello se registra ya en la frontera.Su presidente, Antonio Vargas, expresó su rechazo a que Luque intente conformar una comisión paralela a la que debería surgir de las mesas de diálogo entre el Gobierno y los indígenas.Acción Ecológica, por su parte, advirtió de que las fumigaciones del Plan Colombia pueden afectar a largo plazo a unas 20.000 personas en la frontera de Ecuador con ese país, aunque ahora están directamente afectadas unas 2.000.Recordó que la primera etapa de las fumigaciones con glifosato terminó en enero pasado y poco después los indígenas y campesinos de la zona fronteriza ecuatoriana sintieron los efectos nocivos en personas, cultivos y animales.Los campesinos revelaron tras las fumigaciones que una densa neblina caía sobre sus comunidades, con un fuerte olor a productos químicos tanto en el aire como en el agua que consumían.Un estudio de Acción Ecológica, descalificado por el Gobierno de Quito, indica que todos los habitantes que residen a menos de cinco kilómetros de donde se realizaron las fumigaciones "tuvieron signos de intoxicación aguda".El porcentaje disminuye ligeramente hasta un 89 por ciento cuando se amplía el área a los 10 kilómetros desde la zona de fumigación.Según Acción Ecológica, tras las fumigaciones los habitantes denunciaron dolores abdominales, diarrea, vómitos, náuseas, espasmos intestinales, distensión abdominal, falta de apetito, fiebres, escalofríos, irritación ocular, tos, dermatitis, úlceras de piel y presencia de glifosato en la sangre, entre otros síntomas.El médico español Adolfo Maldonado, que dirigió el equipo de investigación en la provincia de Sucumbíos, en la zona del Putumayo ecuatoriano, dijo a EFE que el estudio reveló "un impacto gravísimo" pues después de tres meses de la fumigación "todavía había un tercio de la población con signos de intoxicación crónica".Descartó que se trate de paludismo, dengue o gripe, pues el porcentaje de afectados no bajaría conforme se aleja de la frontera donde se ha fumigado.Los campesinos denunciaron que tras las fumigaciones murieron aves, vacas, cerdos, chivos y caballos, y además hubo daños importantes en los cultivos, puesto que se secaron las plantas de café y cacao, los plátanos se pudrieron y el centro del tallo de la caña y la yuca se hizo negro.La cosecha de arroz se ha reducido de 20 quintales por hectárea a apenas dos, dijo Maldonado, quien calificó de alarmante la situación de la frontera y lamentable la ausencia de ayuda estatal.




