Uvas de Albariño en la tierra de Jefferson
El estado de Virginia, la tierra en que Thomas Jefferson intentó cultivar vino hace dos siglos, esconde uvas de albariño, verdejo y otras cepas españolas que luchan por encontrar un hueco en el mercado estadounidense.
GORDONSVILLE.---- El estado de Virginia, la tierra en que Thomas Jefferson intentó cultivar vino hace dos siglos, esconde uvas de albariño, verdejo y otras cepas españolas que luchan por encontrar un hueco en el mercado estadounidense.Dos bodegas de este estado han producido ya una pequeña cantidad de vino tinto creado a partir de una combinación de las españolas tempranillo y graciano con otras variedades, y ahora sueñan con vender el primer blanco gallego con etiqueta de EEUU, un país en el que las viñas francesas abruman con un dominio casi monopolístico.Dennis Horton, uno de los impulsores de la pujante producción vinícola de Virginia, declaró a EFE que teme los efectos que pueda tener el duro invierno sobre el albariño, un vino que se da muy raramente fuera de Galicia y Portugal, y por el que asegura sentir "un gran amor".Un camino de grava entre viñedos lleva a la bodega Horton, en Gordonsville, pionera en la introducción en Virginia de variedades extrañas para los estadounidenses como el francés viognier o el rkatsiteli georgiano, y que ahora tiene las ilusiones puestas en comercializar a este lado del Atlántico el vino que se cultiva desde hace siglos en las húmedas Rías Bajas.El embotellado del albariño podría producirse tan pronto como agosto de 2002 y llegar a suponer hasta mil cajas, si todo marcha como espera el propietario de la bodega, que de momento experimenta con esas vides y con otras seis variedades españolas.A Horton se le puede adelantar Jennifer McCloud, propietaria de la bodega Chrysalis de Middleburg y que pretende crear un vino a partir del albariño o en combinación con otras uvas gallegas, treixadura y godello."No hay ninguna seguridad sobre cuál será la producción final. Planté 8.000 metros cuadrados de vides de albariño hace tres años y es un viñedo lento. Pero, si pudiera embotellar este año incluso 50 cajas, estaría entusiasmada", dijo a EFE McCloud, que en 1999 presentó en sociedad el primer verdejo estadounidense.Horton y McCloud viven en Virginia, un estado sin el potencial de producción ni el clima de California, pero que tiene una gran tradición viticultora y, según los expertos, también mucho futuro.Virginia fue el primer estado del país que cultivó viñas, en 1609. Dos siglos después, el tercer presidente, Thomas Jefferson -considerado el padre del vino estadounidense-, lo sirvió en la Casa Blanca, trató de cultivarlo en su granja de Monticello e intentó promover su consumo.Pero las guerras, las plagas y la mala calidad de la uva acabaron con esta industria en el estado sudista.El renacimiento comenzó en la década de los 70, coincidiendo con el aumento del consumo del vino en Estados Unidos y ahora una cincuentena de bodegas producen más de 1,5 millones de litros al año en Virginia, y ofrecen catas gratuitas y recorridos guiados al visitante."Tiene buenas perspectivas. Los productores de Virginia son cada vez más inteligentes sobre lo que tienen que plantar. Horton es uno de los pioneros, ha experimentado con muchas uvas", dijo a EFE Dave McIntyre, crítico de vino que colabora con revistas como "Wine Spectator" o la sección especializada de "The New York Times".A unos 40 kilómetros de Monticello, Horton Vineyards cosecha en una propiedad de 45 hectáreas el reputado graciano, el tempranillo común en el Rioja o el verdejo de Rueda, además de uvas gallegas como loureira, godello o treixadura, de la que se hace el ribeiro.Pero, mientras su propietario tiene pocas esperanzas sobre cómo resistirán la mayoría de ellas a las plagas, la humedad y los severos inviernos -y además pretende combinar a muchas entre sí-, el albariño constituye un caso aparte."Quiero que sea mi nuevo viognier", aseguró Horton, quien con esa variedad de Rhone (Francia) logró "situar al vino de Virginia en el mapa", en palabras del crítico McIntyre.De la uva que da "uno de los mejores vinos de Occidente", como decía el escritor y "gourmet" gallego Alvaro Cunqueiro, Horton dice que resiste bien, aparentemente, los duros inviernos de Virginia, donde la temperatura puede caer hasta los 20 grados bajo cero, y que también soporta la tremenda humedad de los veranos."Tengo que pensar en las uvas que me gustan, pero sobre todo en las que se van a dar bien en este clima" y, dice, "todo indica que así ocurrirá con el albariño".




