Militares estadounidenses descontentos con el presupuesto del Pentágono
El presidente de EEUU, George W. Bush, ha sugerido asignar 330.000 millones de dólares al Pentágono, un aumento de 10 por ciento, pero todavía no ha podido complacer a los altos mandos militares, cuyas expectativas eran muy altas.
WASHINGTON.--- El presidente de EEUU, George W. Bush, ha sugerido asignar 330.000 millones de dólares al Pentágono, un aumento de 10 por ciento, pero todavía no ha podido complacer a los altos mandos militares, cuyas expectativas eran muy altas.Los militares no dejan de recordar en privado a la prensa que Bush centró su campaña electoral de 2000 en la promesa de que reforzaría las fuerzas armadas, con la consigna de que "la ayuda ya está en camino".Pero, Bush ha tenido problemas para nivelar sus promesas electorales con las expectativas de los altos mandos militares, que tampoco nunca estuvieron satisfechos con las asignaciones presupuestarias del anterior gobierno de Bill Clinton.La iniciativa anunciada por el Pentágono, una revisión de la propuesta original presentada a principios de año, supone un aumento de 10 por ciento en comparación con el presupuesto vigente, que fue presentado por Clinton.A su vez, representa un seis por ciento adicional- 18.400 millones- al plan presupuestario para el año fiscal 2002, que comienza en octubre próximo, que fue enviado al Congreso por Bush en febrero pasado.Los militares esperaban un esfuerzo mayor de Bush para mejorar las instalaciones, otorgar mejores salarios y planes de seguros de salud a los soldados.La Junta de Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas había indicado a Bush que se requerían por lo menos otros 10.000 millones de dólares para satisfacer las necesidades de las tropas."Hoy no es un día placentero en el Pentágono", reconoció un alto cargo militar, insatisfecho aún con los fondos asignados por el gobierno de Bush.La decisión de Bush y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, de no otorgar todo el dinero solicitado por los altos cargos militares puede provocarle una dura batalla con los legisladores republicanos más vinculados a las fuerzas armadas.Los republicanos vinculados a las comisiones de Fuerzas Armadas del Congreso ya están molestos con Bush por su decisión de ordenar el fin de las polémicas maniobras militares en la isla puertorriqueña de Vieques, como muy tarde en mayo de 2003.Los legisladores más conservadores acusan al consejero político de Bush, Karl Rove, de impulsar la retirada de la Marina de esa isla de Puerto Rico con el propósito de evitar enojar más a la comunidad hispana y puertorriqueña en EEUU.La Casa Blanca ha tenido problemas para convencer a la prensa estadounidense de que la salida de Vieques es una iniciativa del secretario de la Marina, Gordon England, y le esperan también batallas muy duras con el Congreso en torno al presupuesto.Los demócratas podrán utilizar la insatisfacción de los militares para reafirmar que Bush exageró la reducción fiscal que aprobó el Congreso, que sumará 1.300 millones de dólares durante la próxima década.Los líderes demócratas del Congreso, como el portavoz de la minoría en la Cámara baja, Richard Gephardt, advierten que los alivios contributivos pueden tragarse el superávit fiscal que ha marcado la fortaleza económica de EEUU.El secretario de Defensa prepara en este momento una revisión general de las fuerzas armadas, con la intención de adecuarla a los tiempos actuales, lo que incluiría depender más de satélites espaciales, inteligencia y el controvertido sistema antimisiles.El congresista demócrata John Spratt, ex funcionario de la Oficina de Auditoría del Pentágono, es uno de los que considera que después de cumplir con los gastos administrativos el Pentágono no va a tener suficientes fondos "para su transformación".Un alto funcionario del Pentágono indicó además que la revisión que se ha hecho durante el primer semestre del gobierno de Bush es que la falta de fondos en los programas de preparación militar y mantenimiento son más elevados de lo que se pensó originalmente.




