El congreso dio a Bush la victoria tras delicadas maniobras
El Congreso dio al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, la primera gran victoria de su agenda económica, pero se han tenido que mover hilos delicados en ambos partidos para sacarla adelante.
WASHINGTON.--- El Congreso dio al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, la primera gran victoria de su agenda económica, pero se han tenido que mover hilos delicados en ambos partidos para sacarla adelante.Mientras se negociaba el recorte de 1,3 billones de dólares en los impuestos, se ha producido el abandono del senador republicano James Jeffords, las presiones del demócrata Max Baucus en su propio partido, el ascenso de Tom Daschle como futuro nuevo líder de la mayoría demócrata y una alteración fundamental del equilibrio del Senado, donde muchos comités van a cambiar de presidente.Estos cambios, según numerosos observadores, son la muestra de que hay un nuevo modo de hacer política en Washington, y no sólo en las cámaras del Congreso."Voy a cambiar de partido, pero no estoy cambiando mis ideas", declaró Jeffords, senador por Vermont, para explicar su decisión a los votantes.Para el diario The Washington Post, la deserción de Jeffords de las filas republicanas y su conversión en independiente ha dado a los demócratas la mayoría en el Senado, pero también éstos han tenido su propio calvario.El pasado 11 de mayo, Daschle, líder entonces de la minoría demócrata, recibió una llamada de su colega el senador Baucus, de Montana, en la que le anunciaba que había alcanzado un acuerdo con los legisladores republicanos y que facilitaría la aprobación del recorte de impuestos.Daschle recriminó a Baucus su abandono de la línea demócrata en este asunto tan trascendental y le dijo que sus compañeros no lo olvidarían, según reveló el diario de la capital estadounidense.Daschle recibió el sábado el agradecimiento de Bush por haber permitido que en el proyecto de recorte de impuestos prevaleciera la opinión de la mayoría contra su propia opinión personal.Pese a su transigencia, Daschle asegura que el recorte de 1,3 billones de dólares en impuestos es una "bomba de relojería", ya que cuando se desarrolle por completo serán cuatro o cinco billones de dólares lo que costará a los planes de educación y seguridad social del país, dijo hoy a la cadena de televisión ABC.El voto de ventaja que dará a los demócratas el abandono de Jeffords de las filas republicanas del Senado se reproducirá en cada uno de los comités de la cámara alta, en la que muchos van a cambiar de presidente.Según algunas informaciones, los demócratas podrían haber ofrecido a Jeffords la presidencia del comité de Medio Ambiente y Trabajos Públicos del Senado para que abandonara a los republicanos."No, no se le ha ofrecido la presidencia per se. Es algo que tendrá que ser negociado una vez que se convierta en miembro de nuestro caucus como independiente", reconoció Daschle.Además de Daschle, demócrata por Dakota del Sur, y de Baucus, los senadores John Kerry, de Massachusetts; John Rockefeller IV, de Virginia Occidental; Kent Conrad, de Dakota del Norte, y Jeff Bingaman, de Nuevo México, han participado en las negociaciones.En las filas republicanas han participado nueve senadores, entre los que figuran el hasta ahora líder de la mayoría Trent Lott, de Misisipi; Orrin Hatch, de Utah; Bob Graham, de Florida, y Charles Grassley, de Iowa.Grassley fue uno de los republicanos que acudió a estrechar la mano de Jeffords cuando éste volvió al Senado ayer, una vez conocidas sus intenciones de abandonar el partido. Ello pese a que perderá su puesto como presidente del Comité de Finanzas, de acuerdo con el nuevo reparto de fuerzas que va a imponer en el Senado el abandono de Jefford.Republicanos y demócratas han pagado un precio elevado por los acuerdos que se han negociado esta semana, en la que se afirma que Bush ha sabido acercar las diferencias que existen entre los republicanos moderados y los republicanos más a la derecha.Los demócratas, por su parte, se han hecho con el dominio en el Senado, lo que les da una posición privilegiada para combatir los futuros proyectos de Bush con los que discrepan, pero han tenido que transigir sobre el recorte de impuestos y escuchar los gritos de "traición" en sus propias filas.El propio Daschle definió el resultado de las negociaciones desarrolladas durante la semana pasada como "ganar un poco, pero también perder un poco".




