Escalada de violencia continúa tras la muerte de líderes de Al Fatah
La escalada de violencia continuó hoy en Oriente Medio, donde los palestinos volvieron a disparar obuses de mortero contra asentamientos judíos, tras el asesinato, esta mañana, de dos líderes del movimiento Al Fatah.
JERUSALÉN.--- La escalada de violencia continuó hoy en Oriente Medio, donde los palestinos volvieron a disparar obuses de mortero contra asentamientos judíos, tras el asesinato, esta mañana, de dos líderes del movimiento Al Fatah.Tres proyectiles cayeron en el asentamiento judío de Nevé Dekalim, donde resultó herido leve un colono israelí, mientras que otros tres fueron lanzados contra el territorio de Israel, al este de la frontera con la franja de Gaza, informaron fuentes militares de Israel.Tras el disparo de morteros, soldados israelíes y palestinos mantuvieron un enfrentamiento en la localidad de Jan Yunes, en el sur de la franja de Gaza y próxima al asentamiento judío de Nevé Dekalim.Durante el choque armado, un tanque israelí invadió Jan Yunes y entró varias decenas de metros en una zona bajo control total palestino, para intentar detectar de dónde se habían lanzado los obuses de morteros.Además, los soldados dispararon contra palestinos armados, sin que se informase de heridos.Estos enfrentamientos se producen tras la muerte, por disparos del Ejército israelí, de dos dirigentes del movimiento Al Fatah, liderado por Yaser Arafat.Las muertes se registraron en la ciudad cisjordana autónoma de Jenín, cuando la Fuerza Aérea de Israel disparó tres misiles desde helicópteros tipo "Apache" contra el coche en el que viajaba uno de los dirigentes de Al Fatah.El Ejército israelí acusa a una de las víctimas mortales, Mohátsem a Sábar, comandante de los "Tanzim" (milicia de Al Fatah) en Jenín, de estar relacionado con la fabricación de obuses de mortero y disparos contra localidades israelíes. La identidad del otro palestino muerto no se ha dado a conocer.Los misiles israelíes causaron heridas a otras diecisiete personas, así como graves daños materiales a los cuarteles generales de los organismos de seguridad palestinos en Jenín y otros edificios situados en las proximidades.Estas dos últimas muertes acercan a 500 el número de palestinos muertos desde que a finales de septiembre pasado comenzó la actual ola de violencia, que ha causado además 15.000 heridos.Durante estos casi ocho meses de enfrentamientos han muerto además casi 80 israelíes, mientras que otras 15.000 personas han resultado heridas.El primer ministro israelí, el derechista Ariel Sharón, dijo este fin de semana que "antes de hablar de paz hay que dejar de disparar. Cuando se dispara, no se hacen concesiones, y cuando se habla, soy consciente de ello, las habrá".Por su parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yaser Arafat, expresó su disposición, en unas reuniones que celebró recientemente con diputados israelíes, a un alto el fuego inmediato.La condición de Arafat para el alto el fuego es que el Gobierno israelí acepte las recomendaciones de la Comisión Mitchell y la iniciativa egipcio-jordana, en las que, entre otras cosas, se insta a que la congelación absoluta de los asentamientos judíos por parte de Israel, a lo que se opone Sharón.A su vez, el jefe de la oposición y líder del frente pacifista israelí de izquierdas Mérets, Yosi Sarid, comentó que "lo más fácil es unirse en torno a 'no hay un plan' y a 'cero idea'"."No es en absoluto casual que los gobiernos de unidad nacional siempre nos han llevado, y juntos, a guerras y desastres", añadió.




