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Hagi se despidio con honores

Gheorghe Hagi saludó por última vez, y con la mano en pecho, el himno de Rumanía, antes del partido que marcó su despedida de la selección de su país, contra un combinado mundial, que finalizó con empate 2-2.

BUCAREST.---- Gheorghe Hagi saludó por última vez, y con la mano en pecho, el himno de Rumanía, antes del partido que marcó su despedida de la selección de su país, contra un combinado mundial, que finalizó con empate 2-2.
Hagi contuvo difícilmente su emoción, cuando el himno "`Despiértate, rumano!" resonó en el gran estadio Lia Manoliu de Bucarest entonado por su hija, la pequeña Kira, de cinco años.
Fue un testimonio más del cariño que los organizadores, entre ellos Govanni Becali, mostraron al mejor futbolista que jamás tuvo Rumanía, y que hoy cerró su carrera tras casi dos décadas dedicadas al fútbol.
Sesenta mil espectadores que llenaron las tribunas, corearon el nombre de Hagi, el hombre que llegó a ser un símbolo del fútbol rumano, homenajeado estos días como un héroe nacional.
El presidente rumano Ion Iliescu y el primer ministro Adrian Nastase, acompañados del presidente de la Federación Rumana de Fútbol, Mircea Sandu, estrecharon las manos de todos los jugadores.
Amigos e invitados del jugador, del país y el extranjero, se reunieron en Bucarest para esta festividad, entre ellos Angel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol y representante de FIFA junto con Michel Platini, los ex tenistas Ilie Nastase y Ion Tiriac, presidente del Comité Olímpico Rumano, la ex gimnasta Nadia Comaneci.
Estuvieron presentes jugadores y representantes de los cuatro clubes extranjeros en que Hagi jugó a partir de 1990: Real Madrid, Brescia, Barcelona y Galatasaray.
Precedió el partido un grandioso espectáculo multimedia de sonido y luz, que costó 200.000 dólares, durante el cual fueron proyectados sobre una pantalla gigantesca los momentos más importantes de las actuaciones de Hagi con la selección nacional en seis torneos finales de campeonatos mundiales y europeos.
De un inmenso balón de fútbol situado en el centro del terreno de juego se alzó al cielo una simbólica camiseta de la selección rumana con el número 10, que Hagi ha vestido en 125 veces y con la que ha marcado 35 goles.
Al final de partido, Hagi hizo la vuelta de honor del estadio ovacionado por sus admiradores y aplaudido por todos los jugadores, tras lo cual hubo lanzamientos de fuegos artificiales.

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