Subcomandante "Marcos" recuperó sus armas y festejó el resultado de la marcha
El "subcomandante Marcos" regresó hoy a La Realidad, la cabecera de los campamentos zapatistas en Chiapas, recuperó las armas que dejó al cuidado del "comandante Moisés" y festejó con unos 300 simpatizantes el resultado de la marcha del EZLN a la capital mexicana.
LA REALIDAD .---- El "subcomandante Marcos" regresó hoy a La Realidad, la cabecera de los campamentos zapatistas en Chiapas, recuperó las armas que dejó al cuidado del "comandante Moisés" y festejó con unos 300 simpatizantes el resultado de la marcha del EZLN a la capital mexicana."Marcos" llegó a esa localidad de la Selva Lacandona sin contratiempos y festejó entre vivas y petardos su regreso, cuarenta días después de haber emprendido la caravana con la que logró llamar la atención sobre la necesidad de defender los derechos indígenas."Ya nunca más nos verán como animales", exclamó "Marcos" en medio de la euforia de hombres, mujeres y niños que le aguardaban y que cantaron, bailaron y gritaron vivas durante toda la madrugada.El líder guerrillero llegó acompañado por siete de los veintitrés "comandantes" del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que después de la animada fiesta se dispersaron hacia los puestos de mando que ocupan en la zona.Durante el último día de su regreso, los zapatistas pasaron por los desmantelados cuarteles militares que permanecían en su área de influencia antes de la marcha y que el presidente mexicano, Vicente Fox, ordenó despejar para favorecer el diálogo.Los jefes insurgentes y los habitantes de La Realidad festejaron varias horas el retorno de la delegación y "Marcos" dirigió unas palabras optimistas sobre la posibilidad de que el conflicto en Chiapas se resuelva a favor de las reivindicaciones históricas de los indígenas.El "sub Marcos", ya con su rifle R-15 al hombro y un revólver calibre 38 al cinto, manifestó que sus hombres no ocuparán las unidades desalojadas por el Ejército y tampoco llevarán a cabo acciones armadas mientras su delegado Fernando Yañez mantenga contactos con el comisionado para la paz del Gobierno, Luis Alvarez.Está previsto que Yáñez y Alvarez visiten el poblado de Guadalupe Tepeyac, donde en 1995 se instaló un cuartel militar cuyo desmantelamiento era una de las exigencias de la guerrilla para reanudar el diálogo de paz con las autoridades.Yáñez y Alvarez tienen la labor de verificar que, como lo anunció Fox la semana pasada, el cuartel se está transformando en un centro de desarrollo indígena."Marcos" afirmó que en los próximos días evaluará con sus bases el resultado concreto de "la misión", debido a que la actual coyuntura obliga a hacer un nuevo análisis respecto al futuro del EZLN.No obstante, volvió a referirse a las tres condiciones impuestas por el grupo rebelde al Gobierno para reanudar el diálogo suspendido desde agosto de 1996.Dijo que tanto la liberación de presos zapatistas como el desmantelamiento de los tres últimos campamentos militares en La Garrucha, Guadalupe Tepeyac y Río Euseba, así como la discusión de la Ley Indígena en el Congreso, están en marcha.Los líderes rebeldes, que comparecieron la semana pasada en el Congreso, concluyeron así una pequeña gira por las aldeas de Chiapas para informar a sus militantes de los resultados de su visita a la capital."Nos costó guerra y sangre el que nos miraran y el que nos escucharan; con la mirada y la palabra que nos dieron nuestros muertos hicimos este viaje", dijo "Marcos" durante su paso por el municipio de Morelia.El líder rebelde destacó que se cumplió la misión que les encargaron los pueblos indígenas: impulsar las tres señales demandadas al Gobierno, dialogar con el Congreso de la Unión y con la sociedad civil."Y entonces te digo que sí cumplimos con las tres misiones", añadió, "ya pronto van a quedar libres las tres posiciones militares que quedaban; ya faltan pocos presos zapatistas por liberar; ya se está discutiendo la Ley (indígena); ya hablamos con el Congreso y también con cientos de miles de mexicanos".Al despedirse, "Marcos" levantó el fusil y el revólver y gritó "nunca más un México sin nosotros" y volvió a la clandestinidad.




