Hable con elPrograma

Selecciona tu emisora

PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Activistas logran una victoria parcial al bloquear convoy

Los antinucleares interceptaron el convoy de residuos atómicos procedente de Francia para forzar al Gobierno a replantearse el futuro del cementerio de Gorleben, mientras crece la tensión entre Los Verdes, antiguo abanderado de los manifestantes.

DANNENBERG.--- Los antinucleares interceptaron el convoy de residuos atómicos procedente de Francia para forzar al Gobierno a replantearse el futuro del cementerio de Gorleben, mientras crece la tensión entre Los Verdes, antiguo abanderado de los manifestantes.
Cuatro miembros de "Robin Wood", organización ecologista especializada en operaciones sorpresa, burlaron de nuevo la vigilancia del operativo policial y obligaron a detenerse por tiempo indefinido al Castor -nombre que reciben los contenedores de residuos.
Los activistas se amarraron a las vías del tren y se aseguraron de que no iba a ser fácil quitarlos de allí, al reforzar sus ataduras a los railes con cemento.
Tomaron así el relevo al miembro de la organización ecologista Greenpeace que mantuvo a la policía en jaque toda la noche con una maniobra similar.
Ambos bloqueos han paralizado al convoy a unos cincuenta kilómetros de Dannenberg, la estación de destino del tren que partió el lunes de madrugada de La localidad francesa de La Hague y que se esperaba llegara a Gorleben en la jornada de hoy.
Ahora se parte de la base de que eso será imposible, cuando menos hasta mañana. "Nuestro objetivo hoy es hacer llegar el tren, como sea, a Dannenberg", explicó a EFE Dieter Lemkau, portavoz policial.
Una vez ahí, deberán transcurrir al menos ocho horas para que se efectúen mediciones de radiactividad y, a continuación, proceder al traslado de los contenedores al convoy de camiones que los llevarán por carretera a Gorleben, a otros veinte kilómetros de Dannenberg.
"Esta última etapa es la más complicada", continúa el portavoz, que recuerda que ese tramo fue escenario de violentas escaramuzas en los anteriores transportes de residuos.
Se teme que se reproduzca allí la dramática situación de la noche del martes, cuando centenares de violentos sembraron el caos al arremeter contra los antidisturbios.
Para los manifestantes cualquier retraso es una victoria, ya que ello encarece el viaje de regreso a Alemania de la basura atómica previamente vitrificada en La Hague.
En 1995, con el primer Castor, fue necesario desplegar en la región a 9.000 policías; en 1996 fueron 10.000 y en 1997, a 15.000 agentes.
Para el actual transporte, el primero bajo el gobierno roji-verde de Gerhard Schroeder, se había dispuesto un operativo de 17.000 policías, reforzado ahora a 20.000.
Crecen así los costes de la operación y los antinucleares aspiran a que ello ayude a reconsiderar la decisión de almacenar los residuos en esa región.
El pacto del Gobierno y la industria atómica para el abandono de esta fuente de energía deja en el aire el destino final de los desechos, pero prevé su permanencia durante hasta 40 años en el almacén provisional de Gorleben, donde aún no hay un cementerio nuclear definitivo.
La situación se ha vuelto peliaguda para Los Verdes, socio menor del Gobierno, ya que de abanderar antaño a los antinucleares ha pasado a tener que defender ahora estos transportes.
Rebecca Harms, líder regional de la formación ecopacifista, reclama de la cúpula que "dé la cara", ya que "la situación aquí es insostenible".
Pero la dirección de Los Verdes ha optado por no salir de Berlín ante la experiencia del pasado fin de semana, en que la presidenta, Claudia Roth, fue abucheada por los manifestantes en la región.
Entretanto, en Dannenberg se vive un compás de espera, en el que cada uno se acomoda como puede mientras aguarda al Castor.
Dos gasolineras -una frente al puesto de información antinuclear y otra ante la nave que recibirá al convoy- concentran a la población volante llegada a la ciudad.
La carpa de los antinucleares es el punto de coordinación de las acciones de protesta de los manifestantes. Entre ellos, un madrileño llamado David -"no pongas mi apellido que mi madre se asusta"-, estudiante en Berlín, para el que esta es la primera "batalla contra el Castor".
Duerme en el polideportivo que ha cedido sus salas para alojar a los visitantes, como lo hacen también las iglesias de la ciudad.
La otra gasolinera, vetada a los manifestantes por estar en la zona de exclusión policial, es el campamento de la clase periodística internacional y su personal lucha contra el sueño para atender las prisas de los reporteros.

Ahora en directo

ver programaciónver programas

Programas Recomendados

Síguenos en

 

Directo

  • Radio

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Noticias
Crónica 24/7

1x24: Radio Colombia

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir