Un hombre de la ONU para la ONU
El ghanés Kofi Annan, que hoy se presentó para un nuevo mandato como secretario general de la ONU, es de esas personas cuyo éxito o fracaso está marcado para bien o para mal por una sola empresa, en este caso las Naciones Unidas, donde ha trabajado más de treinta años y quiere seguir dirigiendo cinco más.
NACIONES UNIDAS.------- El ghanés Kofi Annan, que hoy se presentó para un nuevo mandato como secretario general de la ONU, es de esas personas cuyo éxito o fracaso está marcado para bien o para mal por una sola empresa, en este caso las Naciones Unidas, donde ha trabajado más de treinta años y quiere seguir dirigiendo cinco más."Si los estados miembros deciden ofrecerme un segundo mandato como secretario general, estaré profundamente honrado de aceptar", dijo en una rueda de prensa el diplomático, para agregar que había adoptado esta postura tras una "cuidadosa reflexión" y consultar con su esposa, Nane, una de sus grandes inspiradoras.De carácter sosegado y humilde, Annan es un político de carácter y determinación que como secretario general de la ONU ha demostrado ser capaz de marcar prelaciones, rejuvenecer en cierta manera la enquistada institución y prepararla para el siglo XXI.Sus críticos, sin embargo, le reprochan su excesiva dependencia -sumisión, dicen algunos- a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad -los grandes santones de la ONU- y en concreto a Estados Unidos, quien marca en gran manera el camino y quien empujó su candidatura tras vetar a su antecesor, Butros Gali.Sin embargo, casi todos le reconocen el mérito de haber mejorado la imagen y eficacia de la ONU, organización que heredó en 1991 del egipcio Gali en profunda crisis económica, sin papel claro y bajo mínimos en credibilidad tras los fracasos en las operaciones de paz en Somalia y Bosnia.En los últimos años, Annan ha logrado que la ONU desempeñara un "papel relevante" en la solución de conflictos complicados, como Timor Oriental o la administración civil en Kosovo, y revitalizado su contribución en esferas tan importantes como los derechos humanos, la asistencia a los refugiados o el problema de los ancianos.El cambio de estilo en la manera de dirigir la organización ha sido palpable en muchas esferas, pero quizá lo más significativo fueron las autocríticas públicas por sus fracasos en detener el genocidio en Bosnia y Ruanda, sucesos que ocurrieron cuando Annan dirigía el departamento de "cascos azules".Pero todo no han sido éxitos. El conflicto del Sahara, la confusa política hacia Irak o la falta de participación en Oriente Medio son "puntos negros" que algunos colocan en la casilla del "debe" de Annan, quien por otra parte siempre ha reconocido las limitaciones intrínsecas de su cargo, mal definido y poco dotado de recursos.La reestructuración del Consejo de Seguridad y democratización general del sistema de las Naciones Unidas son probablemente las principales asignaturas pendientes de Annan, sin que, por el momento, parezca posible llegar a ningún consenso al respecto.Educado en Ghana -donde nació hace 63 años-, Suiza y Estados Unidos, donde se graduó en Administración y Económicas, Annan ha trabajado como funcionario internacional prácticamente toda su vida en puestos administrativos y ejecutivos, tanto en la Alta Comisaría para los Refugiados (ACNUR) como en el Departamento de Misiones de Paz.Annan comenzó sus estudios superiores en la Universidad de Ciencia y Tecnología en Kumasi (Ghana) y tras obtener una beca de la Fundación Ford se trasladó al Macalester College en Saint Paul (Minesota), donde se graduó en Económicas y más tarde realizó un curso en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra.De 1965 a 1971 trabajó en la Comisión Económica para Africa en Addis Abeba y luego cursó estudios en el Instituto de Tecnología de Massachusetts para entrar en la ONU en 1976.Además de responsabilidades administrativas, Annan ha mostrado sus cualidades de negociador en "delicadas misiones" internacionales, como conseguir la liberación y repatriación de novecientos empleados de la ONU tras la invasión iraquí de Kuwait o negociar un acuerdo de asistencia humanitaria para Bagdad.Casado en segundas nupcias con la sueca Nane Lagergren, abogada, pintora y muy considerada entre la alta sociedad de Manhattan, el matrimonio tiene tres hijos: Ama, de 26 años; Nina, de 25, y Kojo, de 23.




