Colombia, México y Venezuela intentan resucitar al G-3
Los cancilleres de Colombia, México y Venezuela intentarán resucitar este fin de semana, en el balneario de Cancún, el Grupo de los Tres (G-3) y transformarlo en un elemento de integración económica y negociación política.
MEXICO - Los cancilleres de Colombia, México y Venezuela intentarán resucitar este fin de semana, en el balneario de Cancún, el Grupo de los Tres (G-3) y transformarlo en un elemento de integración económica y negociación política.La reunión, sin embargo, se realiza con el telón de fondo de resquemores entre Caracas y Bogotá, las negociaciones de paz con la guerrilla colombiana y la aspiración mexicana de jugar un papel clave en la región.El encuentro, que sirve como preparación de la cumbre de los tres presidentes convocada en Caracas para abril, es el primer paso concreto luego de meses de trabajos en comisiones, desde que en junio del 2000 los tres países decidieron tratar de relanzar el bloque, decisión que ratificaron en diciembre.Desde Caracas, donde opera la secretaría pro-tempore del acuerdo hasta junio próximo, el jefe saliente de la diplomacia venezolana, José Rangel, anticipó que el G-3 "es un mecanismo muy importante para establecer una relación más estrecha entre México, Colombia y Venezuela, que son países fundamentales en la región".Rangel, junto con sus colegas mexicano Jorge Castañeda y colombiano Guillermo Fernández de Soto, pasarán revista a una cargada agenda, que incluye desde la idea de un acuerdo de Libre Comercio entre las tres naciones hasta procesos de integración y las relaciones bilaterales y trilaterales.En el aspecto de las relaciones bilaterales y trilaterales, la diplomacia mexicana, que aspira a jugar un papel protagónico en la región, ha venido trabajando como una suerte de mediador oficioso en distintos temas.En ese marco, en primer plano surgen los resquemores que hubo en los últimos meses entre los gobiernos de Colombia y Venezuela por el rechazo del gobierno caraqueño al plan de paz con las guerrillas, que adelanta la administración bogotana.Uno de los últimos incidentes fue en noviembre cuando representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) asistieron a un foro en la Asamblea Nacional venezolana, lo que provocó irritación en Bogotá y originó el llamado a consultas de su embajador en Caracas.Poco después, en Ciudad de México, Andres Pastrana y Hugo Chávez se reunieron en privado con Vicente Fox, horas antes de su asunción presidencial, ocasión en la que Fox trajo a la mesa las relaciones bilaterales, se limaron asperezas y se concluyó que "había un amplio campo de coincidencia", reveló días después Caracas.Al mismo tiempo, había anticipado hace días Castañeda, México "quiere ser útil" en las difíciles negociaciones de paz que Pastrana realizaba este mismo viernes en el corazón de la zona desmilitarizada con el líder de las FARC, Manuel Marulanda."El Gobierno de México quiere ser útil en esas negociaciones de paz y si puede serlo, hará lo que resulte útil para todas las partes. Yo creo que lo importante es insistir en la negociación de paz. Es la única manera de poner fin al conflicto", dijo el jefe de la diplomacia mexicana, un país con larga trayectoria de mediación entre insurgencias y gobiernos latinoamericanos.Trascendidos de prensa mexicana, incluso, revelaron en los últimos días los contactos que altos funcionarios de la cancillería de este país habrían sostenido con la insurgencia colombiana a través de la oficina de representación que las FARC tienen en la capital azteca.Contactos secretos y, sin dudas, agitados, ya que en noviembre, poco antes del cambio de gobierno mexicano, el entonces zar antidrogas mexicano, Mariano Herrán, anunció que se había desbaratado una operación por la cual las FARC suministraban cocaína al cartel mexicano de Tijuana a cambio de dinero y posiblemente armas.El anuncio provocó la inmediata y furibunda desmentida de las FARC y la no menos veloz reacción del departamento de Estado desde Washington, siempre sensible a estas historias, que a través del portavoz Richard Boucher insistió en la existencia de "pruebas que demuestran que la guerrilla de las FARC suministra cocaína al cartel a cambio de efectivo y probablemente armas".Pero ya que de drogas y Estados Unidos se trata, surge un punto de plena coincidencia y acuerdo entre los tres países, que es el rechazo tajante a la certificación unilateral sobre cooperación en la lucha antinarcóticos, que hace Estados Unidos.México, aunque hasta ahora siempre salió bien librado, es un férreo detractor de ese sistema, y apoya la iniciativa anticipada por Pastrana aquí de impulsar en el G-3 "un mecanismo que excluya la certificación unilateral de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico".




