Caos en hotel en el que confluyen Brasil, Colombia y Chile
Un verdadero caos se vivía el domingo en un hotel de la ciudad costera de Portoviejo en el cual, intempestivamente, confluyeron las selecciones de fútbol Sub-20 de Brasil, Colombia y Chile para la tercera jornada del hexagonal final del Sudamericano 'Juventudes de América'.
PORTOVIEJO, Ecuador - Un verdadero caos se vivía el domingo en un hotel de la ciudad costera de Portoviejo en el cual, intempestivamente, confluyeron las selecciones de fútbol Sub-20 de Brasil, Colombia y Chile para la tercera jornada del hexagonal final del Sudamericano 'Juventudes de América'.Dirigentes de las tres federaciones se quejaban airadamente por las incomodidades que jugadores y cuerpos técnicos afrontaban en el sitio, en el que por sorpresa se encontraron unos con otros para tener que compartir la misma infraestructura como un pequeño comedor."Vamos a presentar un reclamo. Esto no puede ser. Es un desastre lo que esta pasando", expresó a la AFP el coordinador del elenco auriverde, Antonio Teixeira.Agregó que la situación generaba molestias entre los futbolistas 'canarinhos' horas previas al decisivo partido que sostendrán con los argentinos en la fecha que se cumplirá la tarde y noche del mismo domingo en el estadio Reales Tamarindos de la costera Portoviejo.En la misma jornada, Paraguay enfrentará a Chile y Ecuador a Colombia.Dirigentes de los planteles de Colombia y Chile también anunciaron que reclamarán por el maltrato a la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), organizador del vigésimo 'Juventudes de América'.El calendario del hexagonal final ha obligado a los equipos animadores a tener un gran trajín al viajar entre tres ciudades del Pacífico ecuatoriano principalmente por carretera (de tres a cuatro horas en omnibús) para poder cumplir con sus presentaciones.Sin conocimiento de causa, la víspera, hacia el mediodía, llegó la delegación de Colombia al hotel portovejense, en la tarde la de Chile y entrada la noche la de Brasil para copar las instalaciones.Lejos de exagerar la crisis desatada, todos los jugadores evitaban arremolinarse en las áreas estratégicas del sitio que los alberga como en el reducido lobby, al que acudían para revisar los contados periódicos nacionales que había.Una fuente del hotel explicó a la AFP que el comité organizador confirmó hace apenas tres días el alojamiento para las misiones de Brasil, Colombia y Chile.Agregó que eso provocó una emergencia, pues los empleados tuvieron que readecuar las habitaciones para dar cabida a todos, más aún cuando tenían reservaciones de antemano para periodistas internacionales.Eso obligó a la administración del hotel a transformar las habitaciones para dos y tres personas moviendo camas de unas hacia otras.Como mudos testigos de lo que pasaba, en algunos cuartos aparecían apenas los espaldares de las camas pegados a las paredes.La cocina del hotel tampoco se salvaba de los desajustes y el clima siempre estaba al rojo vivo.La misma fuente del hotel señaló que el organizador aprobó un menú cotizado en tan sólo tres dólares por persona, pero que a la hora de las comidas las delegaciones pedían alimentos extras que no estaban contemplados en el presupuesto.Apuntó que a la hora de las comidas daban las atenciones en la medidas de las posibilidades, pero que uno de los planteles no quería ni pagar la cuenta adicional ni firmarla para ser presentada a la FEF, cuyos dirigentes brillaban por su ausencia en el lugar.




