Ceremonia de investidura afectada por la batalla post electoral
La ausencia de un presidente electo, cuatro semanas después de la noche electoral del 7 de noviembre en Estados Unidos, traba seriamente los preparativos de la ceremonia de investidura, que se realizará el 20 de enero en Washington.
WASHINGTON, ---- La ausencia de un presidente electo, cuatro semanas después de la noche electoral del 7 de noviembre en Estados Unidos, traba seriamente los preparativos de la ceremonia de investidura, que se realizará el 20 de enero en Washington.Los estadounidenses ignoran aún quién será el próximo inquilino de la avenida Pennsylvania 1600, aunque por el momento las chances del republicano George W. Bush parecen mejores que las del demócrata Al Gore."Para nosotros, la pregunta de a qué altura se debe ajustar el asiento de la limusina aún no tiene respuesta", dijo a la AFP el coronel Stéphanie Hoehne, portavoz del comité de la ceremonia inaugural de las Fuerzas Armadas.El hecho de que el vicepresidente Al Gore le lleva 7 cm de altura al gobernador de Texas George W. Bush parece, en efecto, constituir la única certeza de esta elección presidencial rica en imprevistos. La situación es embarazosa. Unas 200.000 tarjetas de entrada para el sitio de la ceremonia y 55.000 invitaciones han sido impresas con la sola mención "Inauguración Presidencial, 20 de enero". Pero ninguna invitación hace referencia a la identidad del nuevo presidente y de su vicepresidente."Sabemos quiénes estarán presentes en lo que concierne a los militares y a los civiles. Pero no sabemos el nombre del próximo presidente", insistió la coronel Hoehne.Además, el Ejército de Estados Unidos tiene otras dos instancias que están a cargo de la inauguración, como es la tradición desde 1789: una sesión inaugural conjunta con las dos cámaras del Congreso en vista a la prestación de juramento de los nuevos legisladores y la organización del comité presidencial inaugural.Estas últimas se llevan a cabo con el presupuesto de funcionamiento de más de decenas de millones de dólares, financiados con fondos privados. Estos estarán a disposición para practicamente toda la ceremonia."Pero ese comité no existe aún porque es el presidente quien debe ponerlo en marcha", explicó el coronel Hoehne."Partimos del principio que tendremos un presidente sobre este estrado", afirmó por su parte Tamara Sommerville, que dirige la comisión inaugural del Congreso.Sommerville afirmó con un tono optimista que no comenzará a tener "palpitaciones de corazón" hasta mediados de diciembre, si el resultado de las elecciones no se concreta."La única cosa que me preocupa por el momento, son las eventuales caídas de nieve" que pueden comprometer las ceremonias al aire libre, dijo.Sobre el "terreno", o sea entre la Casa Blanca y el Congreso, los militares repiten meticulosamente desfiles e himnos con los que recibirán a las personalidades.Unos 500 obreros comenzaron a elevar un estrado en el lado oeste del Congreso, donde el próximo presidente deberá jurar, con una mano levantada y la otra sobre la Biblia, servir lealmente a su país.Los responsables republicanos y los demócratas se alojarán en hoteles capitalinos, especialmente en el Grand Hyatt y en el Ritz. Aunque prudentes, no han comunicado ninguna confirmación a esos establecimientos."En caso de victoria de Bush, las ceremonias seran más grandiosas porque los republicanos accederían al poder después de ocho años", afirmó Earl Hargrove, portavoz de la pequeña empresa que se ocupa desde hace medio siglo de la decoración y escenografía de las ceremonias de investidura.El "servicio secreto", la guardia pretoriana, al igual que el FBI, trabajan a brazo partido desde hace varias semanas. Estos deberán asegurar la protección de 28.000 dignatarios y 3.000 periodistas.Ningún poeta, cantante o personalidad religiosa ha sido contactado por el momento para cantar el himno nacional.En cuanto a la vestimenta de Tipper Gore o Laura Bush, ningún nombre de un diseñador de modas se ha hecho público.




