Las Galápagos, un paraíso inolvidable
Visitar las islas Galápagos, en el océano Pacífico ecuatoriano, es algo que jamás se olvida: la primera imagen que queda impregnada en las pupilas de los turistas bien podría ser tomada de una película, ya que miles de pequeños cangregos rojos ofrecen la bienvenida a este paraíso ecológico.
ISLAS GALAPAGOS, Ecuador- Visitar las islas Galápagos, en el océano Pacífico ecuatoriano, es algo que jamás se olvida: la primera imagen que queda impregnada en las pupilas de los turistas bien podría ser tomada de una película, ya que miles de pequeños cangregos rojos ofrecen la bienvenida a este paraíso ecológico.La escena, sin embargo, no es terrorífica sino hasta tierna, cuando los turistas -que han tenido que realizar un viaje en avión desde Quito o Guayaquil- se encuentran con miles de pequeños cangrejos que en vez de huir se arriesgan a trepar por sus piernas. Uno que otro cangrejo puede dejar la vida en este atrevimiento.Los crustáceos se han acostumbrado al hombre y en esta época del año, que registra una gran humedad, podría asegurarse que han invadido el territorio de 7.964 Km2 que conforman las 13 islas, los 17 islotes y 47 rocas del archipiélago.Las Islas Encantadas, como también se conoce a las Galápagos, son Patrimonio Natural de la Humanidad y cobran inmensa importancia científica por su biodiversidad ante la presencia de vida silvestre inexistente en otras zonas del planeta.Las sensaciones son extrañas para el turista que llega por primera vez al aeropuerto de la isla Baltra, desde donde deberá atravesar el canal de Itabaca para pasar a la isla Santa Cruz, cuya capital es Puerto Ayora."Cruzar el canal es un breve y tranquilizante paseo que dura no más de seis minutos", recuerda una crónica publicada en el diario El Universo de Guayaquil, 275 Km al suroeste, que indica además que durante el recorrido, los turistas son escoltados por peces.La población de las islas es variada. Hay focas, cangrejos, las exclusivas y legendarias tortugas Galápagos que dan nombre al archipiélago, aves de muchos colores (pelícanos entre otros), y las cabras, perros, gatos, bovinos y hasta burros que han sido introducidos por el hombre.También se encuentran lagartos, iguanas y cientos de peces entre los cuales sobresalen los tiburones. Hay un santuario de escualos y algunos turistas expertos se atreven como buzos a nadar entre ellos, sin que se conozca de ataques."Estuve nadando entre 15 tiburones martillo", dijo a la AFP un buzo experimentado que llegó desde México para pasar unas vacaciones y explicó que los animales se encontraban el domingo a 30 pies (poco más de 10m) de profundidad."Son muy hermosos y parece que son curiosos. Se dieron como 10 giros alrededor de un grupo de buzos que habíamos bajado", añadió.La Gruta del Amor, una cueva formada en la roca volcánica por el agua marina, se ha convertido en el lugar preferido por los excursionistas jóvenes que llegan a las Galápagos y que han ido tallando su testimonio de amor en las rocas.Expresiones sueltas y fáciles como "Te amo", "Jamás te olvidaré", "Eres lo máximo", aparecen por doquier. Unas están seguidas de iniciales y otras sobresalen por los colores.Una laguna de agua dulce (la sal es retenida por las piedras menudas que la filtran cuando llega del mar) que se ha formado al ingreso a la Gruta del Amor, permite a las parejas bañarse sin peligro.Para los nativos la laguna es medicinal y en algunas zonas alcanza temperaturas que se asegura son beneficiosas para algunas enfermedades como el reumatismo.Pero las Galápagos, de otro lado, continúan sufriendo un grave peligro. La presencia de por lo menos 75.000 chivos que habitan la isla Isabela, la más grande del sector, y que están acabando con la fauna y la flora.En la actualidad se permite la cacería de los chivos en los alrededores del volcán Alcedo, que es un sitio considerado privilegiado para la reproducción en sus alrededores de las tortugas gigantes.




