Un colombiano "necroescultor" moldea sus obras con cenizas de muertos
Oscar es un "necroescultor" colombiano que moldea sus obras con una materia prima insólita: las cenizas de los muertos, de animales o de humanos.
MADRID - Oscar es un "necroescultor" colombiano que moldea sus obras con una materia prima insólita: las cenizas de los muertos, de animales o de humanos. "Mejor que guardar las cenizas de sus padres en una urna, la gente me pide que les construya una estatua, aunque la Iglesia Católica ha puesto algunas pegas, pero no entiendo por qué", explicó este colombiano de 42 años que se pregunta qué pensará el Papa de su trabajo. "¿Qué ha hecho con el alma de estas personas?, me preguntan los párrocos de Colombia", señaló a la AFP este dentista de formación llegado a Madrid en 1996."He leido detenidamente la Biblia", prosiguió mientras mostraba el Libro que guarda en una esquina de su mesa de trabajo, "y en ninguna parte he visto referencia alguna a la prohibición de la incineración de los cuerpos, y mucho menos a la formación de esculturas de las cenizas. Me gustaría saber que piensa el Papa de esto"."No acabo de entender porqué algunas personas se ofuscan ante mis necroesculturas", continuó al enseñar algunas de sus obras: el pequeño Jacobo, fallecido hace algunos meses y hoy representado por la forma de un ángel tocando el violín, o una madre y su hijo, abrazados tiernamente, al estilo de una Pieta o de un Cristo caido de su cruz."Mis clientes no tienen esos escrúpulos, y mucho menos si se trata de sus animales de compañía", nos aseguró ante una caja de puros repleta de huesitos.Un pequeño cráneo con huecos desmesurados donde debían estar los ojos, unas vértebras del tamaño de una alianza: son los huesos de un chihuahua que una española le acaba de dejar para que reconstruya con ellos una efigie.Una vez incinerados, los huesos del pequeño perro serán no más de un centenar de gramos de cenizas --frente a dos kilos para un ser humano adulto -- que Oscar mezclará con diversos productos, siguiendo una receta exclusiva de la que ha apuntado los pormenores, para componer la pieza de cerámica.La pieza vuelve a pasar por el horno, a más de 1.300 grados centígrados."Lo que hace que el proceso sea muy higiénico", sonrie.Con una pequeña parte de las cenizas de una abuela ha construido un retrato del tamaño de un gran broche, encuadrado en un marco de bronce. Porque aunque Oscar De Julian, nacido en San Juan de Pasto, en la provincia meridional colombiana de Nariño, se siente orgulloso de ser el único "necroescultor" del mundo --esta preparando un dossier para entrar en el libro Guiness de los Records como tal--, es un escultor de múltiples disciplinas, desde curtir el barro y el bronce, pasando por el yeso y la silicona que utiliza para los efectos especiales para el cine y la televisión.Pero de todos sus trabajos, es el de "necroescultor" el que le apasiona más, por sus dimensiones "psicológica, social, antropológica e incluso mística".Tras iniciar una carrera frustrada como torero --que le ha proporcionado una gran amistad con el popular matador colombiano César Rincon, también residente en España-- Oscar eligió primero la profesión de dentista para rentabilizar sus habilidades de escultor.Más tarde, fue un "instinto humanista" el que le llevó a la "necroescultura": la muerte en 1990 de su bebé prematuro y el robo del pequeño féretro pocos días después le convencieron de la necesidad de rendir homenaje a los muertos en forma de un monumento o una estatua."En Colombia, por desgracia, la muerte está muy presente y no hay ningún respeto por los cadáveres, por lo que hacer estatuas de ellos es una idea que gustó mucho allá", explicó mientras lamentaba que los españoles parezcan de momento algo reticentes a la "necroescultura", a pesar de los precios asequibles, según Oscar (alrededor de 850 dólares por la estatuilla de Jacobo), teniendo en cuenta su valor sentimental.




