El Papa pide por los pobres, la paz y la esperanza
La estatua de la Virgen de Fátima, traída expresamente desde Portugal con motivo del Año Santo, fue sacada hoy en procesión en la plaza de San Pedro del Vaticano, en una ceremonia en la que el Papa dijo que no ha habido siglo en el que la Señora no haya llevado a los más pobres luz y esperanza.
VATICANO.-- La estatua de la Virgen de Fátima, traída expresamente desde Portugal con motivo del Año Santo, fue sacada hoy en procesión en la plaza de San Pedro del Vaticano, en una ceremonia en la que el Papa dijo que no ha habido siglo en el que la Señora no haya llevado a los más pobres luz y esperanza."No ha habido siglo ni pueblo al que Ella no haya hecho notar su presencia, llevando a los fieles especialmente a los pequeños y a los más pobres luz, esperanza y consuelo", afirmó Juan Pablo II al final de la ceremonia, el rezo del rosario, al que asistieron varias decenas de miles de personas y 1.500 obispos de todo el mundo.Este rosario, el del primer sábado del mes, coincidió en el tiempo con el Jubileo de los Obispos, que reúne hoy y mañana en torno al Papa a 1.500 obispos, entre cardenales y prelados, pertenecientes a un centenar de conferencias episcopales.De España participan 39 obispos, encabezados por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela. La Iglesia cuenta con un total de 4.480 prelados.Juan Pablo II afirmó que las plegarias del rosario están en la onda del "mensaje de Fátima", los secretos desvelados por la Virgen a los tres pastorcillos lusos Lucía, Francisco y Jacinta, y que el contenido del mismo "ayuda a la reflexión sobre la historia del siglo XX".El mensaje, según precisó el Vaticano, es una exhortación a la oración como camino para la salvación de las almas y una llamada a la penitencia y la conversión.El mensaje de Fátima está dividido en tres partes y fue revelado por la Virgen en 1917 a los tres niños en las apariciones del 13 de junio, 13 de julio y 13 de octubre de ese año.En total, la Virgen se apareció a los pequeños en seis ocasiones, cinco en Cova da Iria -siempre los días 13 de mayo, junio, julio, septiembre y octubre- y una el 19 de agosto en Valihnos, localidad cercana a la Cova da Iria.El primer secreto, como se conoce al mensaje, vaticinaba la muerte prematura de los niños videntes Jacinta y Francisco (beatificados el pasado 13 de mayo por el Papa en Fátima) y la visión del infierno.El segundo se refería al final de la Primera Guerra Mundial y al estallido de la Segunda y predecía la Conversión de Rusia y el fin del comunismo.El tercero, el famoso "tercer secreto de Fátima", fue desvelado este año por el Vaticano y se refiere al atentado que sufrió Juan Pablo II en la plaza de San Pedro del Vaticano el 13 de mayo de 1981, a la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia y los cristianos y describe el inmenso sufrimiento de las víctimas de la fe en el siglo XX.El rosario de hoy sirvió para resaltar la presencia de la Iglesia en los cinco continentes y cada uno de sus cinco misterios fueron confiados a un cardenal, un obispos y una familia de los cinco continentes, comenzando con Oceanía, para pasar a Asia, América, Africa y Europa.El quinto misterio fue rezado desde el convento carmelitano de Coimbra (Portugal), donde vive, por sor Lucía, de 93 años, la única de los tres pastorcillos que vio a la Virgen y que todavía vive.Al final de la ceremonia, tres pastorcillos portugueses realizaron una ofrenda a la Virgen.Tras la ceremonia, la imagen de la Virgen fue llevada, siempre a hombros, en procesión hasta el convento "Mater Ecclesiae", levantado en los jardines vaticanos en 1994 por expreso deseo de Juan Pablo II y que acoge a ocho monjas de clausura, de ellas dos españolas carmelitas descalzas.Las monjas tienen como cometido rezar por el Papa y por la Iglesia Universal. Cada cinco años cambia de congregación.La Virgen volverá mañana en procesión por la plaza vaticana, donde presidirá la misa solemne que oficiará el Papa y tras la cual el Pontífice pondrá al mundo y a la Iglesia bajo su protección.La estatua de la Virgen, que es la segunda vez que es traída a Roma, llegó en la tarde noche de ayer a la Ciudad Eterna procedente de Portugal.Fue trasladada a la capilla particular del Papa, donde transcurrió toda esta pasada noche y ante la cual Juan Pablo II volvió a dar gracias a la Virgen por haberle salvado la vida cuando el atentado de la plaza de San Pedro del 13 de mayo de 1981.Según el Papa, la Virgen "desvió" la trayectoria de las balas que le disparó el turco Ali Agca.La imagen de la Virgen mide 1,20 metros de altura. Es del año 1920 y está hecha con madera de cedro de Brasil.La corona de la imagen, que fue donada por los portugueses en agradecimiento por haber salvado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial, pesa 1,2 kilogramos y lleva 2.679 piedras preciosas, además de una de las balas que disparó Agca al Papa, la única que se encontró.La Virgen regresará a Portugal el próximo lunes.




