Lieberman y Cheney dan ejemplo de caballerosidad en debate
Sus coincidencias fueron mínimas, pero el tono mesurado y caballeroso empleado por ambos convirtió el debate de los candidatos a la vicepresidencia de EEUU en un ejemplo poco habitual de buenos modales entre políticos.
WASHINGTON .- Sus coincidencias fueron mínimas, pero el tono mesurado y caballeroso empleado por ambos convirtió el debate de los candidatos a la vicepresidencia de EEUU en un ejemplo poco habitual de buenos modales entre políticos.Joe Lieberman, el candidato demócrata, y el republicano Dick Cheney defendieron con firmeza las posiciones de sus respectivos jefes, Albert Gore y George W. Bush, pero lo hicieron de tal forma que el debate en la noche del jueves en Danville (Kentucky) parecía una amable charla entre académicos.Lieberman confirmó porqué es enormemente respetado en las filas republicanas del Congreso y Cheney mostró porqué en sus tiempos en el Congreso y en el Pentágono se ganó muy pocos enemigos."Ha sido una victoria para el pueblo estadounidense por el civismo demostrado por ambos", afirmó tras el debate el otro senador demócrata por Conecticut, Christopher Dodd.Alan Simpson, ex senador republicano por Wyoming, -el estado de Cheney- alabó la figura de Lieberman, pero inmediatamente advirtió que Gore no es ni mucho menos como el candidato demócrata a la vicepresidencia."Gore va por ahí apuntando con el dedo y sin ningún interés por aunar diferencias", afirmó Simpson.Ambos candidatos demostraron que están más que calificados para llegar a la presidencia en el caso de fallecimiento o incapacidad del Presidente, algo fundamental para los aspirantes a vicepresidentes. El tono de gentileza derrochado por Lieberman, el primer judío ortodoxo elegido como candidato a la vicepresidencia, y Cheney, secretario de Defensa durante la presidencia de George Bush (1989-1993), fue recibido con satisfacción por la mayoría de analistas en las cadenas de televisión.Inmediatamente no se difundió ninguna encuesta de opinión, y resulta prematuro aventurar cómo afectará el debate de los candidatos a la vicepresidencia en la campaña y en la estrategia de Gore y Bush ante su próximo debate del día 11 en Winston-Salem (Carolina del Norte).Dado que el público estadounidense está cansando de las luchas partidistas de Washington, según coinciden las encuestas, es posible que tanto Bush como Gore copien en algo la cortesía manifestada por sus números dos para atraer el voto de los indecisos y los independientes.Con el presentador de la cadena de televisión CNN Bernard Shaw como moderados, Lieberman y Cheney debatieron durante hora y media en el Centro de las Artes de Danville, en el estado de Kentucky, los principales temas de la campaña electoral: cómo repartir el superávit presupuestario, la reducción de impuestos, la reforma de la seguridad social, la educación, el aborto y asuntos de política internacional como la situación en Yugoslavia, Oriente Medio e Irak.Los dos candidatos defendieron con precisión el programa de cada partido, pero cumplieron a rajatabla la promesa que hicieron al principio: mantener una actitud positiva y sin ataques personales negativos."Mi madre, que tiene 85 años, me ha dicho que mantenga una actitud positiva y que, diga lo que diga mi oponente, ella me seguirá amando", bromeó Joe Lieberman, senador por el estado de Connecticut.En su momento más efectivo del debate, Cheney manifestó que el liderazgo que ha mostrado Bush en Tejas es la solución para acabar con las luchas partidistas en Washington."Es posible cambiar el tono, la lucha partidista, pero para ello es necesario un liderazgo como el que ha logrado Bush en Texas", afirmó Cheney, quién subrayó que ese fue uno de los motivos por los que aceptó ser el candidato a la vicepresidencia.Lieberman le rebatió que la prosperidad lograda en los últimos ocho años es una conquista que no se puede poner en duda."Si nos preguntamos como Ronald Reagan (en 1980) si estamos hoy mejor que hace ocho años, la respuesta es un sí rotundo. Y usted (Cheney) es una prueba, según leo en los periódicos", señaló Lieberman en referencia al sueldo millonario de Cheney y las compensaciones conseguidas al abandonar la empresa donde era el director general.En broma añadió Lieberman que su esposa se pregunta por qué no ha ganado tanto dinero, a lo que Cheney le respondió que no se preocupe que le va a ayudar a lograrlo después de perder las elecciones."No, no: es mejor que tú te quedes donde estás", le respondió Lieberman en uno de los intercambios más divertidos que arrancó las risas de la audiencia.La intensa campaña electoral le llevará hoy al gobernador de Texas a los estados de Iowa, Illinois y Florida, mientras que Gore recorrerá Florida, un estado fundamental para las aspiraciones del actual vicepresidente.




