En alto riesgo proceso de paz con las FARC
La continuidad del proceso de paz que hace 20 meses iniciaron el Gobierno colombiano y la poderosa guerrilla marxista de las FARC, quedó altamente comprometida, luego del fracaso de una reunión en que las partes trataron el caso de un aeropirata que se refugió en en la zona de distensión , tras secuestrar un avión y llevarlo al Caguán.
BOGOTA.--- La continuidad del proceso de paz que hace 20 meses iniciaron el Gobierno colombiano y la poderosa guerrilla marxista de las FARC, quedó altamente comprometida, luego del fracaso de una reunión en que las partes trataron el caso de un aeropirata que se refugió en en la zona de distensión , tras secuestrar un avión y llevarlo al Caguán.Tras el encuentro en que se intentó buscar una solución al "delicado" caso - como lo califica el Gobierno - en un hecho sin precedentes desde el comienzo del diálogo, las partes emitieron declaraciones separadas con posturas radicales que evidencian el riesgo de una ruptura de las negociaciones.Ante la posición de las FARC sobre el caso del aeropirata, "el Gobierno Nacional rechaza los argumentos de esta organización para negarse a entregarles a Arnubio Ramos a las autoridades competentes y considera que la decisión en nada contribuye al avance de los diálogos y la negociación", según el comunicado oficial.El Gobierno reiteró en la reunión de "la necesidad de solucionar esta delicada situación antes de avanzar en los diferentes temas que están pendientes y de utilizar la Zona de Distensión solamente para los efectos del diálogo y la negociación".Según la guerrilla, el presidente de la República, Andrés Pastrana, debe analizar con "calma" el caso del aeropirata, quien estaba preso desde mediados de 1998."La paz no se consigue con imposiciones ni con ultimátum a interlocutores. Si el señor Presidente quiere tomar este incidente aislado como pretexto para la ruptura de este proceso y eludir de esta manera la responsabilidad de solucionar a los colombianos los problemas más urgentes, será el quien tendrá que responderle al país", según las FARC.De esta manera, agregaron los rebeldes, Pastrana "habrá puesto un hecho simple y circunstancial por encima del desempleo, salud, educación, reforma agraria, paramilitarismo, privatizaciones, desplazamientos (que se incrementarán con el plan Colombia) y deuda externa, entre otros problemas".El Gobierno del presidente Andrés Pastrana, que pese al desgaste político que ha sufrido por su empeño en lograr una solución negociada al sangriento conflicto armado que sufre el país desde hace casi 40 años, advirtió a las FARC que su negativa de entregar al aeropirata "en nada contribuye al avance de los diálogos y la negociación".Por su parte, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla más antigua y poderosa del país con unos 12.000 combatientes bien armados, responsabilizó a Pastrana por un eventual rompimiento de las tratativas de paz.Desde que se iniciaron los diálogos en enero del año pasado y, pese a difíciles circustancias, sólo hasta en esta ocasión las dos partes mostraron públicamente sus agudas discrepancias.El Gobierno, a través de los dos altos comisionados para la paz Víctor Ricardo y Camilo Gómez, que hasta ahora han encabezado las conversaciones con las FARC, siempre fueron extremadamente cuidadosos en sus declaraciones y se abstuvieron de fijar posiciones tan contundentes.Por el contrario, las FARC siempre se han mostrado duras y firmes, eludiendo cualquier responsabilidad por algún hecho o situación que pudiera comprometer el proceso dejando en manos del Gobierno, como en esta ocasión, las decisiones.Pero si bien el proceso durante los primeros meses transcurrió sin mayores sobresaltos, e incluso, dentro de un cierto optimismo de la opinión pública, desde que Pastrana lanzó en septiembre del año pasado su Plan Colombia de lucha contra las drogas apoyado por Estados Unidos, el clima se enrareció.Las FARC lo rechazaron públicamente y alertaron sobre un escalonamiento del conflicto, pero sin embargo, aceptaron iniciar la discusión de un cese del fuego y de hostilidades, luego de que habían sostenido que sólo "contemplarían esa posibilidad" cuando se alcanzara un acuerdo en el 80% de la agenda de negociación que acordaron para buscar un pacto de paz.Las discusiones de la ambiciosa y amplia agenda, que de acuerdo con el compromiso asumido por las dos partes los obliga a "no levantarse de la mesa de negociación", hasta ahora sólo se abordó el primer punto de tres bloques temáticos en la que fue dividida.La agenda, al igual que la esperada discusión del cese del fuego y de hostilidades - que estaba previsto iniciarse el próximo 22 de septiembre - quedaron aplazadas indefinidamente debido al caso del aeropirata que las FARC se niegan entregar a las autoridades.En medio del oscuro panorama, el Gobierno y las FARC dejaron abierta una esperanza para evitar el fracaso del proceso, al fijar una nueva reunión para el próximo 26 de septiembre, pero únicamente para continuar tratando el caso del aeropirata.El hecho que desató la tensión ocurrió el pasado 8 de septiembre cuando un preso, que según la Policía es miembro de las FARC, secuestró un avión comercial con 22 ocupantes y lo desvió a la zona de distensión (donde se lleva adelante el proceso de paz) y allí se refugió.El aeropirata, armado con una pistola, perpetró la acción cuando era traslado en el avión desde Bogotá a la ciudad de Florencia (600 km al sureste), para asistir a una diligencia judicial por el crimen de un policía que se le imputa.




