Militares colombianos investigan tráfico armas centroamericano
Una delegación militar y policial de Colombia, integrada por cinco oficiales de alto rango, viajó el pasado fin de semana a Panamá para investigar la procedencia de uno de los mayores cargamentos de armas de guerra decomisados en este país y que iba presuntamente destinado a la guerrilla colombiana.
PANAMA - Una delegación militar y policial de Colombia, integrada por cinco oficiales de alto rango, viajó el pasado fin de semana a Panamá para investigar la procedencia de uno de los mayores cargamentos de armas de guerra decomisados en este país y que iba presuntamente destinado a la guerrilla colombiana.Una fuente oficial ligada con las investigaciones y que pidió mantener la reserva de su nombre y rango dijo hoy que la misión colombiana de "inteligencia" revisó las 2.500 armas y solicitó los antecedentes penales de los detenidos colombianos en este caso.Entre los diez detenidos, seis colombianos y cuatro panameños, figura Jorge Eliécer Plata Montalvo, uno de los supuestos jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la principal guerrilla de este país, según publicó la prensa local.Los detenidos panameños fueron identificados como Edgar Murillo y Giovany Eloy Gómez y otras dos personas más cuyos nombres no han sido revelados, mientras que los colombianos son, además de Plata Montalvo, Marín de Jesús Nicota, Cirilo Murillo Estrada, José Angel Lobo, Allen Mosquera Cruz y Eimarth Sinisterra.La fuente oficial dijo que la delegación policial y militar de Colombia sugirió a las autoridades panameñas llevar a cabo una investigación conjunta con los países centroamericanos de donde se sospecha que provinieron las armas.El Salvador, Nicaragua y Guatemala estuvieron hasta hace algunos años involucrados en cruentos conflictos armados internos y tras intensas negociaciones políticas han logrado su pacificación.Un portavoz del ministerio público panameño consultado por EFE sobre el hallazgo de las armas expresó hoy que la investigación comenzó hace unos dos meses, después de que las autoridades policiales y antidrogas descubrieran movimientos sospechosos en la frontera con Costa Rica (Paso Canoa).Tras el ingreso de las armas por la frontera occidental, las autoridades de Panamá efectuaron una operación de seguimiento que les llevó a una residencia en el distrito de Chame, unos 40 kilómetros al oeste de la capital.El armamento requisado está compuesto por 271 fusiles de asalto AK-47, más de 73.000 municiones, la mayoría para fusiles como los anteriores y también M-16 y M-60, un total de 2.059 ametralladoras de fabricación rusa RP-DP, 218 granadas, 13 de ellas de mano, 99 para fusiles M-203, 64 de 40 milímetros con perdigones y otras 42 de 30 milímetros.También se incautaron de 13 minas y dos ametralladoras, ambas de fabricación rusa, 1.258 kilos de explosivos de uso militar de alto poder y dos rollos de cordón detonante, dos proveedores para lanzagranadas y un portagranadas de 40 milímetros.El arsenal incluye, además, 50 culatas para AK-47, seis miras telescópicas, un lanzacohetes "Lobo" desechable, un tubo de mortero de 60 milímetros y 318 propulsores para granadas RPG-7.Otra fuente de la Fiscalía de Drogas de Panamá también vinculada con la investigación declaró hoy a EFE que en un principio se emprendió una investigación relacionada con el narcotráfico que, al final, les llevó a descubrir, el jueves pasado, el arsenal de guerra.De enero a julio pasado, la policía panameña se ha incautado de más de 600 armas de fuego y de dos toneladas de cocaína.Entre las armas requisadas en operaciones contra la delincuencia figuran fusiles de asalto AK-47, metralletas Mini Uzi e Ingraham, escopetas, revólveres y pistolas de diversos calibres, fusiles calibre G-3, rifles y carabinas.Una fuente policial recordó que en otro de sus golpes certeros este año se incautaron de un cargamento de armas de guerra en una embarcación de bandera colombiana en el puerto atlántico de Colón, y detuvieron a ocho ciudadanos de Colombia.Un agente antidrogas, que pidió reserva de su nombre, dijo a EFE que gran parte de la cocaína que va al mercado centroamericano para ser reenviada a México y Estados Unidos es pagada con "armas de guerra" que han quedado de los conflictos armados de El Salvador, Nicaragua y Guatemala.




