Lo más duro es dejar unos compañeros atrás
El congresista colombiano Juan Manuel Corzo, que fue liberado por rebeldes del ELN que le secuestraron hace un año junto a otros cuarenta ocupantes de un avión comercial, afirmó en Bucaramanga que lo más duro de regresar a la libertad es dejar a "unos compañeros atrás".
Bucaramanga.---El congresista colombiano Juan Manuel Corzo, que fue liberado por rebeldes del ELN que le secuestraron hace un año junto a otros cuarenta ocupantes de un avión comercial, afirmó en Bucaramanga que lo más duro de regresar a la libertad es dejar a "unos compañeros atrás"."Es una experiencia supremamente difícil, tanto para quienes se quedan como para quienes se van", dijo el político, que era uno de los cuatro pasajeros de la aeronave que todavía continuaban en manos del Ejército de Liberación Nacional (ELN).En las primeras declaraciones que ofreció a los periodistas al retornar a Bucaramanga, capital del noreste de Colombia desde la que partió el avión que los rebeldes desviaron el 12 de abril de 1999, Corzo recordó que en manos del grupo insurgente quedan tres personas."He estado relativamente bien de salud, pero en medio de esto hay algo muy duro, y es que cuando uno sale de la montaña deja unos compañeros atrás", observó el parlamentario.Corzo aludió así a Ana María Gómez, Gloria de Alfonso y Abner Duarte, únicos ocupantes del Fokker de la aerolínea nacional Avianca que siguen retenidos en las selvas del norte colombiano."Es algo muy duro, porque se sufre sentimental y emocionalmente", insistió Corzo, de 39 años y elegido a la Cámara de Representantes por el departamento de Norte de Santander, en la frontera noreste con Venezuela.El congresista del partido en el Gobierno, el Conservador, fue entregado esta mañana a un comité humanitario conformado por un delegado de Camilo Gómez, alto comisionado para la Paz que realiza gestiones con el ELN en Europa; seis parlamentarios y el ex candidato presidencial liberal Horacio Serpa.La comisión recibió a Corzo en las selvas del sur del balneario caribeño de Cartagena, región hacia la que fue desviada por los rebeldes la aeronave que secuestraron cuando volaba de Bucaramanga a Bogotá.Cinco tripulantes y 41 pasajeros, entre ellos cinco guerrilleros, ocupaban el aparato, que un insurgente experto en aeronavegación ordenó dirigir hacia una pista abandonada y cercana a riberas del río Magdalena en Bolívar, departamento del que es capital Cartagena.Uno de los pasajeros murió en julio de 1999 víctima de un problema cardíaco, y los otros fueron dejados en libertad de forma gradual desde entonces."Fueron año y medio de meditación", aseguró el parlamentario Corzo, quien confesó que el asunto sobre el que más reflexionó en este tiempo fue el de la paz y la tolerancia entre sus compatriotas, que afrontan un conflicto armado interno que dura más de cuarenta años.La entrega del político se produjo cuando el Gobierno de Andrés Pastrana y el ELN prosiguen sus acercamientos para la apertura de un proceso de paz, que los rebeldes han condicionado a la apertura de una "zona de encuentro" o de "convivencia" en el norte del país.




