Acusan a Japón de matar delfines
Más de 400.000 delfines, marsopas y ballenas pequeñas murieron en los últimos 20 años al ser capturados con fines comerciales cerca de las costas de Japón, según un informe publicado hoy martes en Londres.
Londres.- Más de 400.000 delfines, marsopas y ballenas pequeñas murieron en los últimos 20 años al ser capturados con fines comerciales cerca de las costas de Japón, según un informe publicado hoy martes en Londres.La Agencia de Investigación del Medio Ambiente (EIA), con sede en Londres, publicó hoy un informe en el que acusa a las autoridades japonesas de hacer la vista gorda ante la matanza que amenaza con hacer desaparecer a ciertas especies de cetáceos en la zona."Japón está acabando con la población de delfines o marsopas y (las autoridades) han fracasado en la aplicación de los niveles más básicos de control", manifestó el presidente de la EIA, Allan Thornton.El informe titulado "Hacia la extinción: La explotación de pequeños cetáceos en Japón", denuncia al Gobierno japonés por permitir que cada año se maten de forma legal más de 22.000 ejemplares de estas especies.Algunas de ellas están peligro de extinción mientras que otras están amenazadas debido al fuerte declive de su población causado por el exceso de capturas, según el informe.La AIE, una organización sin fines lucrativos, pide la "prohibición inmediata" de las capturas para evitar que aumente el riesgo de extinción.Pese a que la caza de estos pequeños cetáceos está regulada en Japón, mediante la fijación de cuotas máximas de captura, la EIA sostiene que estos límites siempre se exceden de forma incontrolada.La Agencia atribuye estos excesos a la indiferencia de las autoridades japonesas y al hecho de que no haya en Japón un mecanismo que garantice la aplicación rigurosa de las cuotas, según el informe.La EIA se queja además de que en Japón -en contraste con otros países en Europa, Estados Unidos y Nueva Zelanda- no hay restricciones sobre los métodos utilizados para las capturas de los delfines y ballenas pequeñas, causando muertes indiscriminadas y dolorosas para los animales.La Convención de Berna sobre la conservación de la fauna y el medio ambiente en Europa, prohíbe el uso de medios de captura indiscriminada y las prácticas que amenacen la desaparición de especies.Muchas de las marsopas -especie parecida al delfín- capturadas son comercializadas en Japón de forma fraudulenta como carne de ballena a precios más altos, sin que el Gobierno nipón intente evitarlo, según la EIA.La explotación continua de los pequeños cetáceos denunciada por la EIA también contradice las recomendaciones de la Comisión Internacional de la Caza de la Ballena (IWC) y su Comité Científico, que se reúne esta semana en Adelaida (Australia).La IWC reiteradamente ha pedido el cese de la caza del delfín de rayas cuya población se ha reducido al 10 por ciento de lo que era antes de su comercialización.Las ballenas son otras especies en peligro de extinción y se calcula que cada año se matan 1.200, lo que supone un sustancial aumento comparado con las 326 que se capturadas en 1992.Pese a eso, las capturas de ballenas han bajado sustancialmente desde que en 1986 se prohibió cazarlas con fines comerciales. Antes de eso se mataban una media de 8.000 al año.




