Papa bautizó a ocho catecúmenos en Vigilia Pascual
El Papa Juan Pablo II celebró en la plaza de San Pedro del Vaticano la Vigilia Pascual, durante la cual bautizó a ocho catecúmenos.
CIUDAD DEL VATICANO.--- El Papa Juan Pablo II celebró en la plaza de San Pedro del Vaticano la Vigilia Pascual, durante la cual bautizó a ocho catecúmenos.Los nuevos cristianos -un hombre y una mujer chinos, un italiano, dos mujeres y un hombre japonés, un camerunés y un albanés- también recibieron los sacramentos de la eucaristía y la confirmación.La Vigilia Pascual o "Lucernario", fue denominada así por San Agustín como la "madre de todas las vigilias", en alusión a la espera de la Resurrección de Cristo.Este año la Vigilia se celebró horas antes de lo habitual, para permitir al Papa descansar ante la intensa jornada de mañana.El Pontífice concluirá el domingo los ritos de la Semana Santa con la solemne misa de la Resurrección y el mensaje de felicitación pascual "Urbi et Orbi", que pronunciará en diferentes idiomas y será transmitido por mas de 50 emisoras de televisión de todo el mundo. La Vigilia Pascual se celebra habitualmente en el interior de la basílica vaticana, pero debido a que este año es Jubilar y estos días hay decenas de miles de personas en Roma, el Vaticano decidió que, al igual que en 1984 durante el Año Santo de la Redención, se desarrollase en la plaza de San Pedro.La ceremonia comenzó cuando todavía no era noche oscura bajo el obelisco que se levanta en el centro de la plaza, donde Juan Pablo II bendijo el fuego nuevo y encendió el Cirio Pascual, símbolo de Cristo, "luz del mundo".Juan Pablo II hizo con la uña una incisión sobre el cirio pascual, grabando una cruz y la cifra del año 2000, mientras pronunció en latín: "Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A El pertenece el tiempo y los siglos, a El la gloria y el poder por los siglos de los siglos".Después comenzó la procesión hacia el altar mayor, levantado ante la recientemente restaurada fachada central de la basílica vaticana.Ante varios miles de personas y en medio de una plaza repleta de flores, ya preparada para la solemnidad de mañana, se volvió un año más a recitar el Exultet, o pregón pascual, en el que se narra la historia de la salvación.Siguiendo una tradición de la Iglesia primitiva, en la que los catecúmenos (adultos que aspiran al bautismo) eran bautizados en la noche de la vigilia pascual, Juan Pablo II, revestido con ornamentos blancos, bautizó a los ocho catecúmenos, y después recibieron los sacramentos de la confirmación y la eucaristía.En la homilía, Juan Pablo II subrayó que esta noche en todos los rincones de la tierra se reviven las etapas fundamentales de la historia de la Salvación y que Belén y el Calvario -donde nació y murió Jesús- llevan al mismo misterio del amor de Dios, "que tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que todos los que crean en El no perezcan, sino que tengan vida eterna".Refiriéndose a los nuevos cristianos, subrayó que vienen de una variedad de naciones que "pone de relieve la universalidad de la salvación traída por Cristo".El Obispo de Roma concluyó la homilía anunciando el Aleluya pascual: "Cristo ha resucitado, con él ha resucitado la esperanza. Nosotros somos testigos y lo gritamos al mundo para que la alegría que nos embarga llegue a muchos corazones, encendiendo con ellos la luz de la esperanza que no defrauda".Las lecturas y salmos de la ceremonia fueron hechos en seis idiomas: español, latín, alemán, inglés, francés e italiano.




