Rio de Janeiro : una sola fiesta
La esclavitud, el encuentro entre dos mundos, la selva tropical, la represión militar o la placentera vida de los indios se transformaron en música para los desfiles de las escuelas de samba de Rio de Janeiro, que dedican su carnaval del 2000 a los 500 años del descubrimiento de Brasil.
RIO DE JANEIRO, - La esclavitud, el encuentro entre dos mundos, la selva tropical, la represión militar o la placentera vida de los indios se transformaron en música para los desfiles de las escuelas de samba de Rio de Janeiro, que dedican su carnaval del 2000 a los 500 años del descubrimiento de Brasil."El corazón del mundo está de fiesta y late fuerte en este carnaval", clamó la samba de Mocidade Independiente, la más aplaudida de las siete escuelas que desfilaron la madrugada de este lunes en el Sambódromo o gran avenida por la que discurren los desfiles.En esa fiesta variopinta, descarada y colorida, hubo también lugar para indios oprimidos, tiranos esclavistas, mulatas exuberantes, vegetación tropical o animales salvajes.Con una media de 3.700 personas por agrupación y un presupuesto que ronda el millón de dólares, las escuelas de samba brasileñas prefirieron la anécdota a la historia y optaron por cantar alegremente las penurias de tiempos pasados.La frontera entre la belleza y la exageración, entre la alegría y la burla, entre la riqueza y la pobreza, volvió a desaparecer durante los 700 metros que cada escuela debe recorrer en su exhibición. Gordos, viejos, niños, pobres, deficientes mentales, travestis, modelos, disminuidos físicos, actores o diplomáticos encuentran un lugar en los desfiles de carnaval y se funden en una misma alegría y canción.Y la misma samba se repite una y otra vez durante la hora y veinte minutos que dura la actuación de cada escuela, de manera que quien la sabe la canta, y quien no acaba inevitablemente tarareándola.En su canción, Unidos do Grande Rio recordó la primera misa de los portugueses celebrada en Brasil, Villa Isabel exaltó la sabiduría y rituales indígenas, y Portela al gobierno dictatorial de Getulio Vargas (1930-45, 51-54). Tradiçao prefirió describir el fin de la esclavitud en Brasil mientras que Mocidade quiso narrar el viaje que un grupo de indios llegados del espacio hace por Brasil.Los mayores aplausos de la noche fueron para varios actores de las telenovelas de moda, los provocadores movimientos de numerosas mulatas y las reinas de la batería como la modelo Luciana Giménez, madre del hijo del cancante de los Rolling Stones, Mick Jagger, o Adriane Galisteu, ex del fallecido piloto Ayrton Senna y musa de Portela.




