EEUU ARRIESGA QUEDARSE FUERA DEL PROTOCOLO DE LA BIOSEGURIDAD
Cuando faltan pocas horas para alcanzar el límite de tiempo fijado, la presidencia de las negociaciones del Protocolo de la Bioseguridad sigue presionando a los más de 130 países presentes en Montreal para que lleguen a un acuerdo al final del viernes.
Cuando faltan pocas horas para alcanzar el límite de tiempo fijado, la presidencia de las negociaciones del Protocolo de la Bioseguridad sigue presionando a los más de 130 países presentes en Montreal para que lleguen a un acuerdo al final del viernes.El ministro colombiano de Medio Ambiente, Juan Mayr Maldonado, que preside las negociaciones no está dispuesto a marcharse de la ciudad canadiense con las manos vacías y ha lanzado un ultimátum a las delegaciones que negocian el protocolo.Los más de 130 países que discuten en Montreal el primer desarrollo legal de la Convención de Biodiversidad firmado en Río de Janeiro en 1992 tienen todavía una horas para limar las últimas diferencias centradas en el "principio de precaución".A las 10 de la mañana de hoy viernes se celebrará una sesión plenaria para comprobar si los grupos negociadores han conseguido acordar un texto final.De no ser así, Mayr hará valer sus prerrogativas como presidente de las negociaciones y redactará su propio texto definitivo.Mayr ha señalado que entonces "presentará el texto a la aprobación" de las delegaciones.Aunque Mayr no ha querido confirmar si eso supondrá la celebración de una votación entre los cinco grupos pero todo apunta a que el Grupo de Miami se vería forzado a aceptar o rechazar el protocolo, arriesgando quedarse fuera del acuerdo.El ministro colombiano, sin embargo, sigue confiando en que se aprobará el protocolo por consenso de todas las partes y que a las 10 de la mañana los problemas se habrán resuelto.La opinión dominante en los pasillos del centro de negociaciones es que el Grupo de Miami ha quedado arrinconado por el propio mercado y que el sector biotecnológico sería el más interesado en que se alcance un acuerdo lo antes posible.Juan Luis Muriel, secretario general de Medio Ambiente que encabeza en Canadá la delegación española, considera que "el estado de opinión que se ha creado entre la ciudadanía de los países desarrollados" ha obligado al Grupo de Miami a modificar su opinión sobre el protocolo.A pesar de las dificultades de las negociaciones de Montreal, Muriel ha observado "un cambio sustancial desde las negociaciones de Cartagena" en la posición del Grupo de Miami."Con alguna concesión -destaca Muriel-, el protocolo recoge la posición moderada de la UE manteniendo el principio de precaución, la inclusión de los productos básicos y eliminando la supeditación del protocolo a otros acuerdos internacionales".Después de cuatro días de interminables negociaciones las discusiones han quedado reducidas al artículo 8.7, el punto básico que se presumía desde el principio: el conflicto entre comercio y medio ambiente.Estados Unidos y Canadá, junto con el resto de los países del Grupo de Miami, siguen interpretando que la posibilidad de que un país rechace un producto transgénico por temor a las consecuencias sobre su medio ambiente, viola las normas de libre comercio instauradas por la Organización Mundial de Comercio (OMC).La UE y los países en desarrollo, sin embargo, quieren tener el derecho de negar la entrada en su territorio de productos si sospechan que pueden ser dañinos aunque no tengan todas los datos científicos para probarlo.El jueves se supo que el Gobierno de Québec había aprobado el etiquetado de alimentos genéticamente modificados, uno de los puntos en los que el Grupo de Miami se había mostrado contrario.La posición disidente de Québec, contraria a la política oficial de Ottawa, sin duda ha debilitado aún más la posición del Grupo de Miami.




