GUERRILLA LANZA ATAQUES EN EL NOROESTE, MIENTRAS SE DISCUTE CANJE
Guerrilleros izquierdistas lanzaron el fin de semana ataques simultáneos contra poblados del noroeste colombiano, mientras en una "zona de distensión" en el sureste del país, representantes del Estado y de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) intentaban superar diferencias en torno a un canje de prisioneros.
Guerrilleros izquierdistas lanzaron el fin de semana ataques simultáneos contra poblados del noroeste colombiano, mientras en una "zona de distensión" en el sureste del país, representantes del Estado y de las marxistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) intentaban superar diferencias en torno a un canje de prisioneros.
En los ataques rebeldes contra cuatro poblados y dos puestos de control policial murieron al menos ocho personas y dos agentes resultaron heridos, según balances provisionales suministrados por la policía.
Entre tanto la comisión de representantes estatales, encabezada por el procurador Jaime Bernal, inició su encuentro con los representantes de las FARC, para discutir sobre la liberación de unos 400 militares y policías que los rebeldes mantienen en su poder y a los que aspiran a canjear por unos 500 de sus militantes presos.
"Nuestro interés es avanzar en las discusiones para lograr una salida humanitaria, especialmente para las familias de los policías y soldados", dijo Bernal al llegar al aeropuerto de San Vicente del Caguán, el más importante de los cinco municipios comprendidos en la zona de distensión.
Las conversaciones se realizan en forma paralela a las negociaciones sobre una agenda de paz que comenzaron el 24 de octubre último, en la misma zona de distensión, cuyo territorio fue desmilitarizado y dejado bajo el virtual control de las FARC desde finales de 1998, como un gesto de buena voluntad del presidente colombiano Andrés Pastrana.
La posibilidad de un canje fue condicionada esta semana por el ministro colombiano del Interior, Néstor Humberto Martínez, a que las FARC se comprometan a respetar el derecho internacional humanitario y cesen las acciones que afectan a civiles, particularmente el secuestro.
La escalada rebelde que se inició horas antes del encuentro sobre el tema de los prisioneros obligó al Ejército y la Armada (marina de guerra), a movilizar tropas por aire y mar, hacia los puntos atacados.
El ataque más virulento se presentó contra el poblado de San Luis, 271 km al noroeste de Bogotá, por parte de una una columna conjunta de unos 200 rebeldes de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista).
El comando rebelde destruyó el cuartel policial, varias viviendas, edificios de la administración municipal y el templo católico local, provocando la muerte de siete policias y de un civil.
Simultáneamente al ataque a San Luis, otros comandos rebeldes atacaron el balneario turístico de Capugarná, en la frontera con Panamá, y los municipios de Mistrató y Juradó, mientras que en el departamento de Magdalena (costa norte), insurgentes del ELN atacaron dos puestos de control policial.
El gobierno colombiano y la guerrilla han acordado que las negociaciones y acercamientos entre las partes se realizarán en medio del fuego, a pesar de una propuesta oficial para realizar una tregua con motivo de la Navidad, que todas las partes, incluyendo a los grupos paramilitares de extrema derecha, se han ofrecido a cumplir si las demás cesan sus acciones




