COLOMBIA INTENTA HACER LA PAZ POR TELÉFONO Y CON PÚBLICO
Las lentas conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y rebeldes izquierdistas se abrieron a la participación popular el fin de semana con la primera de una serie de audiencias públicas.
Las lentas conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y rebeldes izquierdistas se abrieron a la participación popular el fin de semana con la primera de una serie de audiencias públicas.
La sesión fue transmitida en vivo el sábado en la noche e invitó a los 40 millones de habitantes del país a participar en las "audiencias públicas" a través de teléfono, fax y la internet.
Por estos medios, pueden hacer sugerencias sobre cómo resolver los problemas económicos, políticos y sociales que motivan la larga guerra que ha cobrado la vida de más de 35.000 civiles en los últimos 10 años.
"Ahora es el momento de sumar pueblo al proceso de paz", dijo el alto comisionado para la paz, Víctor Ricardo, en la teleconferencia que se transmitió a trav's del canal estatal Señal Colombia.
"La gente tiene más miedo de buscar una solución que de la propia guerra", agregó Ricardo quien habló desde Los Pozos, un pequeño caserío que hasta las horas previas a la teleconferencia no tenía ni una línea telefónica y estaba solamente conectado al resto del mundo por un carretera destapada y con huecos.
El caserío está dentro de una zona del sudoeste colombiano equivalente a dos veces el tamaño de El Salvador, que el presidente Andrés Pastrana les entregó a los rebeldes para su control territorial hace más de un año para facilitar las negociaciones.
Críticos han acusado a Pastrana de de hacer muchas concesiones a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo rebelde más grande de latinoamerica, y de recibir poco o nada a cambio.
Los negociadores de las dos partes todavía discuten cuál tema de una agenda de 12 puntos que incluye desde reforma agraria, derechos humanos hasta modelos económicos alternativos debe ser discutido primero.
La teleconferencia ofreció al país un raro escenario en el que 10 altos comandantes rebeldes vestidos de camuflaje y con los rifles de asalto, aparecieron sentados en un centro comunitario de una iglesia, frente a igual número de negociadores gubernamentales, incluidos ministros del gabinete e influyentes legisladores.
"La mayoría de colombianos son víctimas de la inequidad, por esa razón el proceso de paz tiene que contar con la participación de todo el mundo", dijo el líder rebelde Ivan Ríos.
La transmisión fue afectada por serios problemas técnicos que dejaron a muchas zonas del país sin la posibilidad de ver el programa.
Dificultades con las líneas telefónicas impidieron que lo que se esperaba iba a ser un diluvio de llamadas en búsqueda de información para participar en las futuras audiencias públicas, se limitara a escasas intervenciones.
En total, menos de cinco persona pudieron participar en la teleconferencia.
En teoría, las sugerencias del público serán analizadas por los negociadores de las partes y luego discutidas en la mesa de negociaciones.
Sin embargo, algunos críticos creen que las audiencias corren el riesgo de ser caóticas y prolongadas y que ni el gobierno ni la guerrilla en último de los casos tomarán en cuenta los puntos de vista del público en general




