LA NASA SE JUEGA LAS ULTIMAS BAZAS PARA CONTACTAR CON MARTE
Los técnicos de la NASA, que se reconocen cada vez "mas frustrados y más nerviosos" por el persistente silencio que llega de Marte, sólo pueden ya jugar dos cartas para recuperar el contacto con la sonda Mars Polar Lander.
Los técnicos de la NASA, que se reconocen cada vez "mas frustrados y más nerviosos" por el persistente silencio que llega de Marte, sólo pueden ya jugar dos cartas para recuperar el contacto con la sonda Mars Polar Lander.
Si entre hoy y mañana no logran recibir una señal inequívoca, la nave se habrá convertido en otro fracaso en el esquivo Planeta Rojo y la segunda catástrofe en la misma misión, tras la pérdida de la nave hermana Mars Climate Orbiter el pasado 23 de septiembre.
"No podemos estar seguros de que, de hecho, la nave haya alcanzado la superficie de Marte intacta", reconoció hoy David Seidel, comentarista de la misión, cuyas palabras confirman los temores que desde el pasado viernes tienen los responsables de la misión en el Jet Propulsion Laboratory de Pasadena (California).
La Mars Polar Lander, que ha costado 165 millones de dólares y ha viajado durante once meses, en los que recorrió 252 millones de kilómetros hasta Marte en busca de agua, no ha dado señales de vida y se teme que se haya desintegrado durante su paso por la atmósfera marciana.
Aunque la NASA mantiene una tenue esperanza en los intentos de comunicación que hará de aquí al martes, las conjeturas se han comenzado a disparar y apuntan a un fallo en la separación del motor de impulso instantes antes de penetrar en la atmósfera de Marte.
Richard Cook, responsable de la misión, ha reconocido que los técnicos están "más frustrados y más nerviosos" a medida que pasan las horas.
Pero insiste en que las oportunidades del lunes y del martes "son las dos grandes bazas que todavía tenemos que jugar".
Esta madrugada, por sexta vez consecutiva, los sensores que barrían el cielo en busca de las señales de radio de la nave sólo captaban el silencio.
Incapaces de saber cuál puede haber sido el destino de la Mars Polar Lander, los técnicos le han enviado órdenes para que cambie de antenas, para que busque un intermediario (la nave Mars Global Surveyor) y para que agote todas las frecuencias disponibles mediante el comando "Find Earth" (!Busca la Tierra!).
La antena principal del aparato, denominada MGA, no ha logrado comunicarse con la Tierra, la supletoria de UHF (Ultra High Frecuency) tampoco, y ya se ha descartado que los ordenadores de la nave hayan pasado a un modo de auto protección.
"No soy pesimista, pero estoy desilusionado", ha dicho Dave Crisp, responsable científico de la misión.
Una posibilidad no comentada por los técnicos de Pasadena, aunque contemplada por la NASA, es la aparición de "estratos de ionización" en la zona de los polos marcianos, que podrían haber distorsionado las comunicaciones de la Mars Polar Lander.
Keith Cowing, una analista en Internet del trabajo de la NASA, ha apuntado que el Comité que evaluó la pérdida de la Mars Climate Orbiter ya había advertido de que existían algunos riesgos en la maniobra de separación entre la Mars Polar Lander y la fase impulsora que ha llevado a la nave desde la Tierra a Marte.
Ambos debían haberse separado cinco minutos antes de la entrada de la Mars Polar Lander en la atmósfera marciana. Si hubo un fallo entonces, ni la nave ni las dos sondas que le acompañaban habrían podido superar las fricciones y las altas temperaturas que se producen en la maniobra.
Las opciones que quedan a los técnicos de la NASA son pocas y ofrecen cada vez menos confianza en su eficacia.
Se han enviado órdenes a las computadoras de la nave para que, si aún están operativas, busquen continuamente frecuencias diferentes, traten de establecer contacto con el satélite Mars Global Surveyor o apliquen, por sí mismas, cualquier estrategia que permita transmitir datos a los receptores de la red Deep Space Network (Red del espacio Profundo) con la que la NASA registra sus comunicaciones espaciales.
La Mars Polar Lander está con seguridad en Marte, pero si sus antenas son incapaces de contactar con la Tierra la nave deberá ser considerada uno más de los fracasos en el acercamiento a este planeta, en el que sucumbieron todas las misiones rusas y varias de las estadounidenses, entre ellas las de los Mariner lanzados en 1964 y 1971, y la del Mars Observer en 1993




