ESTUDIO DA NUEVO SOPLO DE VIDA A EMBARAZADAS INFECTADAS DE VIH
Un nuevo estudio del Instituto de la Salud de EEUU, que incluyó a 60 mujeres hispanas, reitera la eficacia del medicamento AZT para prevenir la transmisión del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) de madre a hijo durante el embarazo. <BR>E...
Un nuevo estudio del Instituto de la Salud de EEUU, que incluyó a 60 mujeres hispanas, reitera la eficacia del medicamento AZT para prevenir la transmisión del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) de madre a hijo durante el embarazo.
El estudio, que se basa en datos de clínicas de pediatría en todo el país, reveló que los niños nacidos de mujeres infectadas con el VIH, que causa el SIDA, y que tomaron el AZT durante el embarazo no han tenido problemas de salud a largo plazo. Los niños tampoco nacieron con el mortal virus.
El citado producto se administra por vía intravenosa y es uno de los varios medicamentos disponibles en el mercado que evitan la multiplicación del VIH entre los pacientes afectados.
En el estudio, publicado hoy jueves en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense, (JAMA, por su sigla en inglés), los investigadores hicieron un seguimiento médico durante tres años a 230 mujeres que en 1994 habían recibido el AZT cuando estaban embarazadas.
Sus hijos -un total de 234- fueron sometidos a diversas pruebas y chequeos rutinarios sobre su desarrollo físico y cognocitivo.
"Con este estudio muchos padres podrán sentirse seguros sobre el uso del AZT para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo", dijo David Harvey, director ejecutivo del "AIDS Policy Center", una organización que defiende los derechos de los pacientes con SIDA en EEUU y Puerto Rico.
"Debemos asegurar también que todas las infectadas con el VIH tengan la opción de recibir este tratamiento" para prevenir la transmisión perinatal y que sus hijos nazcan sanos, dijo Harvey, cuya organización cuenta con más de 350 centros comunitarios en 27 estados, el Distrito de Columbia y Puerto Rico.
Frank Yurrita, director de servicios latinos de la clínica Whitman-Walker en Washington, manifestó que "para responder adecuadamente al problema de infección del SIDA entre los hispanos el gobierno (federal) debe incrementar los fondos destinados a las poblaciones de alto riesgo".
Yurrita se refería a los 156 millones de dólares que la Casa Blanca autorizó en octubre para la investigación del SIDA entre los negros e hispanos, las minorías más afectadas por esta enfermedad.
Yurrita considera que esa suma "no es suficiente" si se tiene en cuenta que el dinero se repartirá a nivel nacional y que los centros de salud comunitarios carecen de fondos para servicios médicos, investigación y programas de educación y prevención, entre otros.
Indicó que las campañas de prevención del SIDA "tienen que ser desarrolladas por miembros de las comunidades afectadas" para que el mensaje "no caiga en oídos sordos".
Y es que, aunque los hispanos representan el 10 por ciento de la población en Estados Unidos, entre ellos se registró el 18 por ciento de los 641.086 nuevos casos de SIDA en el país en 1997.
Todos los estudios, tanto del gobierno como de organismos privados, reflejan el impacto desproporcionado de la epidemia del SIDA entre las minorías étnicas y raciales, especialmente las mujeres y niños.
El estudio más reciente sobre el SIDA, realizado entre 1994 y 1997 por los Centros para el Control y Prevención de enfermedades (CDC), reveló un incremento del 10 por ciento en los casos de la enfermedad entre los hispanos.
Según el CDC, con sede en Atlanta (Georgia), el aumento de contagio con el virus VIH entre mujeres hispanas -47 por ciento de todos los casos nuevos- se debió principalmente a las relaciones sexuales sin protección con hombres contagiados, seguido por el uso de drogas inyectadas.
La incidencia del SIDA entre las hispanas es, además, seis veces mayor que entre las mujeres "anglo", 23 por cada 100.000 pacientes, según el CDC.
Entre los niños, los síntomas de infección del VIH incluyen problemas de crecimiento, pérdida del peso, fiebres, diarrea, e infecciones reincidentes, entre otros.
Los expertos advierten que el AZT no es una panacea para todos los infectados con el VIH o el SIDA porque es un medicamento altamente tóxico y produce efectos colaterales como náuseas, vómitos, cansancio y anemia.




