LOS CREYENTES FERVOROSOS PADECEN MENOS PRESION SANGUINEA
Las personas que profesan creencias religiosas firmes y practican su fe de manera asidua tienen un 40 por ciento menos de probabilidades de sufrir alta presión sanguínea, según un estudio de la Universidad Duke, en Carolina del Norte. <BR>"La...
Las personas que profesan creencias religiosas firmes y practican su fe de manera asidua tienen un 40 por ciento menos de probabilidades de sufrir alta presión sanguínea, según un estudio de la Universidad Duke, en Carolina del Norte.
"Las creencias religiosas fuertes ayudan a que los pacientes encuentren la paz y la esperanza en su situación", dijo a EFE el doctor Harold Koening, director del Centro para Estudios de Religión y Espiritualidad en la Salud.
Por ello, la Comisión Conjunta para la Acreditación de Organizaciones Hospitalarias, que certifica casi el 100 por ciento de los centros de asistencia médica en Estados Unidos, ha convertido la provisión de atención espiritual a los pacientes en uno de los requisitos para la aprobación de las instituciones.
Koening es médico psiquiatra, con práctica privada, y es profesor adjunto de Psiquiatría en la Universidad de Duke, donde funciona desde hace 10 años ese centro de investigaciones único en el mundo por su enfoque científico de la relación entre religión y salud.
"Como científicos, nosotros no podemos medir o estudiar el papel de lo sobrenatural, en cualquier creencia que se tenga, sobre el paciente", explicó Koening. "Pero sí podemos documentar y estudiar la vinculación entre las creencias de una persona y la forma en que reacciona a las enfermedades".
El Centro de Religión/Espiritualidad ha realizado estudios sobre la depresión, la ansiedad, y la forma en que los pacientes reaccionan a las tensiones graves en la vida.
Para su estudio más reciente, el Centro comparó la presión sanguínea de unas 4.000 personas, mayores de 65 años, elegidas al azar.
Casi el 90 por ciento de las personas en este estudio son cristianas pero Koening dijo que ningún credo en particular hace la diferencia, sino la profundidad de la fe y las prácticas religiosas de una persona comparada con otra que no tiene creencias religiosas.
"Las personas que tienen prácticas religiosas regulares, que asisten a una iglesia, rezan o leen la Biblia tienen niveles sustancialmente más bajos de presión sanguínea que quienes no lo hacen", afirmó el investigador.
Específicamente, el estudio encontró niveles más bajos de la presión diastólica entre los pacientes religiosos. La alta presión diastólica está vinculada con los ataques cardiacos y los infartos.
Otros estudios del Centro han documentado que los pacientes con depresión, que tienen creencias religiosas, se recuperan un 70 por ciento más rápido que los pacientes que no tienen esas creencias, según Koening.
Un estudio de la Universidad de California, en Berkeley, realizado sobre 5.000 personas durante 30 años, encontró que los individuos con fe religiosa viven más tiempo, y que esta relación es aun más pronunciada entre las mujeres.
Las mujeres tienen expectativas de vida más largas que los hombres, y el estudio de Berkeley comparó la longevidad de mujeres creyentes con la de mujeres que no profesaban una fe religiosa o no tenían prácticas religiosas.
Koening dijo que "la ciencia médica, y en particular la psiquiatría freudiana, tiende a dejar de lado el papel de la religión en la salud del paciente, o a ver en la religión una expresión de neurosis".
El Hospital de Fairfax, una institución de 656 camas en el norte de Virginia, cuenta con una capellanía y practica "un enfoque total de la asistencia de la salud, que incluye la atención espiritual", dijo a EFE la directora del programa Judy McCleary.
Cuando los pacientes se internan se les pregunta su preferencia religiosa, y el Hospital cuenta con una docena de "equipos", con más de 85 voluntarios, encabezados por un clérigo o una figura reconocida dentro de cada credo o denominación.
"Tenemos equipos católicos, episcopalianos, bautistas, luteranos, y también judíos, musulmanes, hindúes", dijo McCleary. "Los equipos realizan visitas diarias a los pacientes, y cada día en una capilla se ofrece un servicio ecuménico, y los domingos, misas para los católicos".
Tanto Koening como McCleary indicaron que este servicio no tiene un carácter proselitista, sino que provee de apoyo espiritual a los enfermos, y a sus familias




