NARCOCORRIDOS INVADEN FRONTERA EEUU-MEXICO
La música, fiel reflejo de las penas y las alegrias humanas, ha encontrado en los "narcocorridos" un nuevo ritmo que recorre la frontera de México y EEUU cantando las aventuras de contrabandistas y señores de la droga. <BR>Los corridos mexican...
La música, fiel reflejo de las penas y las alegrias humanas, ha encontrado en los "narcocorridos" un nuevo ritmo que recorre la frontera de México y EEUU cantando las aventuras de contrabandistas y señores de la droga.
Los corridos mexicanos han cantado desde siempre las peripecias airosas o dolientes de los "charros" y sus amores o despechos, pero se han tenido que adaptar a estos nuevos tiempos, en los que impera es el narcotráfico, y de ahí el nombre: "narcocorridos".
Decenas de grupos musicales han incorporado en sus repertorios las andanzas de Lamberto Quintero, un contrabandista de drogas que murió en una refriega de disparos en 1976, según recoge un reportaje del diario The Washington Post.
La nueva música recorre toda la frontera norte mexicana y, del otro lado, los estados de Nuevo México, Arizona, Texas y California, en EEUU, donde se asienta la policia antinarcóticos, pero también millones de mexicanos emigrados en pos de una mejor vida.
Es en este ambiente en el que Chalino Sanchez, el "padrino" de los narcocorridos, o Lupillo Rivera, han hecho famosas sus versiones de bandoleros y narcotraficantes, posando, para las portadas de sus discos y CD, vestidos con ametralladoras y cananas repletas de balas.
Maria Herrera Sobek, profesora de estudios Chicanos en la Universidad de California, en Santa Barbara, señala que "hay cientos de grupos que cantan los narcocorridos" y que algunos de ellos los han incorporado a sus grabaciones.
Voces del Rancho es uno de esos grupos que interpreta la balada de Lamberto Quintero, cantando a ritmo de corrido las andanzas del narcotraficante que operaba en el estado de Sinaloa, en la costa mexicana del Pacífico.
El pionero en estas lides músico-nostágicas, Chalino Sanchez, ha creado escuela y ahora hay otros cantantes que le siguen y generaciones de jóvenes que visten sus mismos atuendos.
Chaquetas vistosas, dedos anillados con enormes pedruscos, sombrero tejano y las armas y ristras de balas en bandolera, reflejan como han influido los señores de la droga en el atuendo de los cantantes, mitad "mariachi", mitad revolucionarios.
Con cerca de 3.000 kilómetros de frontera, las relaciones entre Estados Unidos y su vecino del sur, México, están presididas ahora por los problemas del narcotráfico.
Las medidas adoptadas por el gobierno de EEUU, que en 1999 invertirá casi 4.200 millones de dólares en frenar el contrabando y en impermeabilizar sus fronteras, no impiden que la música de los "narcocorridos" se infiltre por verjas y alambradas y pasos fronterizos.
"Mi oficio es matar" titula su propaganda musical Jesús Palma, un cantante que aparece en las fotografias con un fusil de asalto en el costado izquierdo y un "bazooka" sobre su hombro derecho.
Teodoro Pena, otro de estos cantantes, dice que "ya no podemos escribir corridos sobre Pancho Villa, nunca más". "Hoy el corrido se escribe sobre un contrabandista de drogas o sobre alguien insignificante, que no tiene influencia, pero que simplemente quiere llegar a ser conocido", según refleja el Post.
Chalino Sanchez, que ahora vive en Los angeles, comenzó a grabar "narcocorridos" en 1984, después de que su hermano resultara muerto en un tiroteo en Tijuana, México.
Tras emigrar a los Angeles, Chalino Sanchez trabajó como granjero, fregaplatos y hasta como "coyote", pasando amigos a través de la frontera. Después de eso, decidió que podía componer ese tipo de música sobre sus amigos y venderla.
La iglesia católica en México ha criticado este tipo de música, a la que considera parte de la "Cultura de la muerte" y los "narcocorridos" han despertado también las críticas de quienes consideran que tendrán efectos perjudiciales en las generaciones jóvenes.
Pero este nuevo género musical, cuyos mensajes calan fácil y profundamente en una sociedad acostumbrada a oir hablar de contrabando y contrabandistas, se ha extendido ya entre la juventud "chicana" o mexicoamericana




