AGENTE MAUSS APORTA PRUEBAS DE QUE MEDIABA PAZ CON GUERRILLA
Bogotá, 14 ago (EFE).- El agente alemán Werner Mauss, encarcelado en Colombia durante ocho meses acusado de secuestro en colaboración con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), aportó hoy documentos que prueban que, cuando fue detenido, manten...
Bogotá, 14 ago (EFE).- El agente alemán Werner Mauss, encarcelado en Colombia durante ocho meses acusado de secuestro en colaboración con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), aportó hoy documentos que prueban que, cuando fue detenido, mantenía contactos con la guerrilla para iniciar un proceso de paz.
Según la cadena de radio "Todelar", la captura de Mauss frustró un plan de paz encargado por el Gobierno alemán a través del Gobierno colombiano del presidente Ernesto Samper, que conocía las acciones del agente, en contra de lo que afirmaron fuentes oficiales.
Mauss fue detenido el 17 de noviembre pasado en el aeropuerto de Medellín cuando sacaba clandestinamente del país a su compatriota Briggitte Schoenne, hasta ese día y desde agosto del año pasado secuestrada por la guerrilla del ELN.
Al agente alemán y a su esposa, Michaella, se les encontraron varios pasaportes alemanes, todos auténticos y con diferentes identidades, y alegaron que la operación de liberación del secuestro y el frustrado viaje a su país formaban parte de una misión oficial conocida por el Gobierno alemán.
Mauss adujo que era un mediador de paz con el ELN por encargo del viceministro de Exteriores y coordinador de los servicios secretos alemanes, Bernd Schmidbauer, de común acuerdo con el entonces ministro del Interior colombiano, Horacio Serpa.
Samper y Serpa negaron la versión y los Mauss fueron apresados con cargos en su contra por secuestro y falsedad de documentos, que luego fueron cambiados por favorecer y mediar en el secuestro, y obtuvieron su libertad provisional.
En Colombia, es delito el contacto con secuestradores para facilitar la liberación, a no ser que las autoridades colombianas conozcan el caso, lo que no ocurrió con la súbdita alemana Schoenne.
Según los documentos entregados a "Todelar", no sólo conocía las gestiones de Mauss el entonces fiscal general, Alfonso Valdivieso, sino el presidente Samper y la ministra colombiana de Exteriores, María Emma Mejía, que agradeció al canciller alemán, Hellmuth Kohl, sus gestiones de buena voluntad.
En el proceso presuntamente frustrado en noviembre se incluía, de acuerdo con la documentación, una mesa redonda que se celebraría en diciembre de 1996 entre Serpa y los principales líderes guerrilleros.
En el acuerdo con Alemania, se añadía la mediación de Schmidbauer ante el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, para que su Gobierno no actuara con dureza contra Samper en el juicio al que fue sometido en el Congreso norteamericano por la financiación de su campaña presidencial en 1994 con fondos del cartel de la cocaína de Cali.
El proceso de paz incluía a los narcotraficantes, con la eliminación voluntaria de la producción y el tráfico de estupefacientes y la entrega total de bienes a cambio de la posibilidad de recuperar el veinte por ciento de éstos.
El Gobierno colombiano se comprometía a entregar a la guerrilla catorce millones de dólares anuales -aportados por fundaciones alemanas- durante seis años si terminaban los secuestros, asesinatos y extorsiones y liberaban a prisioneros de guerra.
La gestión de paz de Alemania con la guerrilla colombiana incluía la participación, como mediadores, de la Iglesia Católica de ese país y del ex presidente nicaragÜense Daniel Ortega.
La semana siguiente a la liberación de los Mauss, Samper, en una entrevista al diario alemán "Frankfurter Allgemeine Zeitung", dijo que el agente podría continuar sus gestiones de paz, pero ante el escándalo suscitado negó la versión al argumentar que había aludido genéricamente a Alemania y no específicamente a Mauss.
La ministra Mejía afirmó que Alemania podría colaborar en procesos de paz futuros en Colombia, pero sin representaciones individuales.
Al reafirmarse en el texto publicado, el "Frankfurter Allgemeine Zeitung" consideró las reacciones más como una retractación de Samper que como una corrección o aclaración. EFE




