LA DIABETES ES CONSECUENCIA DEL "PARAISO PERDIDO"
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Por Maggie Fox
HELSINKI, jul 21 (Reuter) - Un trueque mortal caracteriza a aquellas naciones en desarrollo cuyos avances económicos han resultado en una niñez más vigorosa y en la reducción de las muertes infantiles, dijeron el lunes expertos en diabetes.
La reducida mortalidad infantil y los niños más saludables y vigorosos son resultado de mejoras en la atención médica, el acceso a antibióticos y la erradicación de carestías de alimentos en esas naciones, indicaron.
Pero los pueblos que antes batallaban contra las enfermedades y las hambrunas están ahora sufriendo el embate de las llamadas enfermedades de la afluencia, tales como la diabetes, los males cardíacos y el cáncer, agregaron.
A los residentes de naciones en desarrollo y los miembros de minorías menos aventajadas en países industrializados debería de alentárseles para preservar muchos aspectos de su estilo de vida "más simple", aseguraron los expertos.
Las recomendaciones fueron formuladas ante el XVI Congreso de la Federación Internacional contra la Diabetes.
La federación prevé que la tasa de diabetes aumentará en un 45 por ciento en las naciones industrializadas, pero que el incremento será de un 200 por ciento (el triple del actual) en los países en desarrollo.
La Organización Mundial de la Salud pronostica que para el 2005, casi 300 millones de personas sufrirán de diabetes en todo el mundo.
El tratamiento de la diabetes y sus problemas asociados puede representar ya del 5 al 10 por ciento de los presupuestos de salud pública de muchas naciones, dice.
"La diabetes mellitus no dependiente de insulina y la obesidad han alcanzado proporciones alarmantes y, de hecho, epidémicas", dijo Paul Zimmet, del Instituto Internacional contra la Diabetes.
El fenómeno se advierte no sólo entre "polinesios, micronesios, melanesos e indígenas migratorios del Pacífico asiático, sino también en muchas otras poblaciones tanto desarrolladas como en desarrollo de Asia, Africa y América Latina", agregó.
El grupo de Zimmet en la Universidad de Monash, Australia, ha establecido que hasta un 35 por ciento de los adultos de la isla estado de Nauru, en el Pacífico, padece de diabetes.
La tasa es de uAN < n 12 por ciento entre los samoanos que residen en áreas urbanas, el triple de la tasa entre los australianos de ascendencia europea.
La diabetes puede causar males cardíacos, fallas renales y ceguera.
Los daños se acumulan a lo largo de los años ante los perjuicios que el alto contenido de azúcares en la sangre daña los vasos capilares, lo que lleva a la muerte de los tejidos y a la gangrena.
La diabetes corre pareja, a menudo, con la obesidad, otro factor de alto riesgo para las enfermedades cardíacas y la muerte prematura.
Al igual que muchas otras dolencias que aquejan a las poblaciones contemporáneas, la diabetes es, a menudo, el resultado de un cuerpo primitivo que vive en un mundo donde los recursos son cada vez más abundantes.
Jak Jervell, un experto noruego en diabetes que dirige la Federación Internacional contra la Diabetes, destacó que las nuevas pruebas científicas demuestran que la diabetes es, en especial, común en aquellas sociedades de rápido desarrollo.
En esas sociedades, los bebés con frecuencia desnutridos durante el período de gestación o en sus primeros años, reciben luego una dieta rica.
El ser humano evolucionó de una era en la cual escaseaba la alimentación, tenía que trabajar mucho para conseguirla y lo que se lograba no era especialmente nutritivo, por lo que la gente tenía que comer mucho para sobrevivir.
"Era difícil atrapar animales y los animales salvajes no eran muy ricos en grasas", dijo Jervell.
Además, la gente consumía muchas legumbres y hortalizadas silvestres y otros alimentos vegetales ricos en fibra.
"A menudo no era posible comer tanto como uno quisiera y, cuando se tenía la oportunidad, uno lo disfrutaba", agregó.
Por lo tanto, los humanos que gustaban de comer en exceso tenían una ventaja genética.
Conseguir los alimentos requería de mucha energía, de manera que la gente descansaba en cualquier oportunidad que tuviese.
El apoltronarse, ver televisión y comer golosinas que contienen muchas grasas y azúcares es sólo un comportamiento natural, agregó.
"Estamos batallando contra dos o tres millones de años de la evolución de nuestra especie", dijo Jervell.
Zimmet dijo que los patrones de la dolencia demuestran que, cuando la gente pasa rápidamente de un estilo simple a uno más contemporáneo y ajetreado de vida, contrae la diabetes.
"En efecto, tenemos ahora un gran problema, que no puede tratarse< mediante los métodos médicos convencionales", aseguró.




